VUELTA AL COLE

Bueno…ya era hora de salir del agua.  Aunque algunos aún estén de chapuzones, yo empiezo a tomarme el té con los libros. Porque  Mañana  empieza la escuela. No para los peques, pero sí  para las maestras como yo. Hay que prepararlo todo para cuando lleguen los niños.  

No os penséis que tengo algún pesar. A mí me empezó el gusanilescuelalo de ser maestra viendo la casa de la pradera porque  sí, así de peliculera es una… y lo conseguí. Aunque muchas escuelas  no se parecen en nada a las de los sueños, mi  escuela  sí lo es. Pequeña, rural, con altos techos y grandes ventanales. La vida  palpita en esta pequeña escuela, no sólo porque está cuajada de niños (no nos afecta el descenso de la natalidad, todo lo contrario) sino porque además tenemos árboles, plantas y algún sapo que se nos ha colado por la ventana. Mis niños además son tan bonitos que parecen sacados de un casting. Lo juro. Salvando algunas dificultades, mi escuela es un paraíso.

Así es que recojamos herramientas, libros, bolis bics, cuadernos, rotuladores, lápices, bata de lunares, tizas y demás enseres y empecemos a colocar las aulas y a desempolvar los juguetes que duermen en el cesto de las sorpresas. Comienza el nuevo curso escolar 2009- 2010. Toda una aventura con la que más de un día os daré la lata.

Un besazo a mis compañeros y compañeras de fatigas, sobre todo a los que han pasado por el duro trago de las oposiciones sin los frutos esperados. A pesar de todo, cada año, y salvo excepciones como en todas las profesiones, a pesar de los fracasos, ellos  vuelven a las aulas llenos de profesionalidad y de energía y al contrario de lo que piensan algunos, estos maestros  y maestras de la escuela PUBLICA  se lo curran de la leche, porque para entrar en el sistema tienen que estudiar como auténticos burros; irse al quinto carajo a ejercer, dar cuarenta vueltas por el mapa  y aguantar toda clase de gentes. Luego queremos ser todos iguales…. ya !!!!  Ánimo a todos  y palante compañer@s.

La familia in blue o cómo descojonarse aun siendo mujer

Anoche,  mientras cenanábamos  con  nuestra incombustible  Mariquilla y su marido, a la luz de la luna, me advertía ella del peligro que corro volviéndome paulatinamente más sentimentaloide en mis entradas. Es cierto, pero todos tenemos etapas. Me recordó entonces una anécdota que le conté este verano y con la que nos reímos las dos y me animó  a que la contara aquí. Así es que  voy:

Estaba yo  inmersa en el arte, en una de nuestras visitas al  Museo del  Prado, cuando me invadió una sed de esas en las que sólo piensas en un botijo perlado con el que empinar el codo hasta que te caigan los chorros por el cuello. Decidimos ir a la cafetería , si no a por un botijo, al menos a por una triste botellita de plástico con la que calmar mi garganta hecha esparto.  El calor del día había sido tan sofocante que aunque la temperatura dentro del museo era agradable , yo aún no podía sacarme el calor del cuerpo y mientras me bebía esa ansiada botellita, me pareció ver como en un oasis del desierto, entre brumas y veras…a la Familia  Lacoste.

No daba crédito a lo que estaba viendo, y como siempre, me invadieron las risas, mientras mi mano amiga me echaba un rapapolvo por meterme con la gente. Era la familia ¡¡¡Lacoste!!! un  parangón sin igual de la ilustre esencia de la familia española “pijil” ( ahora ya se quedarán tranquilos los que dicen que hacía ya mucho que no me metía con los pijos) Bueno, pues esta familia era monísima:  Llevaba el padre un polo  azul cielo con un pantalón de pinzas blanco; llevaba la madre un polo azul cielo con una falda de tablas blanca; llevaba la hijita un polo azul cielo con una faldita igual a la de mamá  de tablas blancas y llevaba el nene un polo azul cielo con una calzona ( o quizás calzona sea una palabra demasiado vulgar para esta gente..digamos un short o como le llamen por estos lares, porque ya os digo, yo es que no frecuento estos ambientes). En fin, tan tan del color del cielo era esta happy family que pensé que me había equivocado y en lugar de estar en la cafetería estaba ante una reperesentación andante de la sagrada familia.

Observé el comportamiento de la blue family y de verdad , que osea, ni comparación con las familias ordinarias que deambulamos por el paseo peatonal de cualquier ciudad. Esta era una familia de museo.  Pude imaginar los alegres desayunos mientras el sol iluminaba sus cabezas  con los rayos pasando por entre las nubes y los pajaritos cantando con los trinos del amor. Porque siempre me preguntaba yo de pequeña,  por qué en las películas desayunan todas las familias juntas bajo la luz del sol y  aquí  desayunábamos todos  con las estrellas aún recolgando del cielo y los  cafés y tés y colacaos volando para llegar al  cole y al trabajo. En fin…ordinarieces del proletariado que siempre ha pecado de falta de gusto. No digáis que no.  Ah… pero Ellos no, ellos eran de desayuno bajo el sol. En fin, que me bebí la botellita entre risas y la riña de mi mano amiga y aún tuve la imagen sagrada en mi mente durante toda la tarde. Si algo me sirvió es para ser tan maligna como puedo ser, es decir, para hacer lo que sólo la gente simple podemos hacer: Bajar al bar de la esquina, pedir una caña con un pincho y  simplemente y hablando en plata : Descojonarme de la Nueva España.

El síndrome y un rayo de Sol

Creo que hay que animar un poco al personal  porque dice la radio que la gente tiene unas depres postvacacionales de la recoca. Pues eso del síndrome posvacacional es un lujo, que lo sepan, que más síndrome tienen los de las pateras  y otros que no tienen donde caerse muertos, y nunca mejor dicho. Ya, ya sé que mal de muchos es consuelo de tontos, pero sólo hay que tener un poquito de objetividad y volver la cabeza atrás. En este caso, miremos al mar…que hay quien no se va a tumbar al sol, es que se quema vivo intentando alcanzar el paraíso.  Me gustaría preguntarle a alguien de esta gente qué es el síndrome posvacacional, y os lo dice una que se pone triste por cualquier cosa, pero la verdad, da un poco de verguenza deprimirse por volver al trabajo con la que está cayendo por el mundo…

Cuando pienso en lo que me espera durante el invierno me echo a temblar, pero si pienso en los que están sin trabajo  y otros que se compraron un piso y no lo pueden habitar  porque el que los hacía se quedó en suspensión de pagos y y se quedaron todos  sin pasta y …se me quita todo. Puede ser un método simple pero a mí me funciona. Cuando tuve a mis hijos, me conformaba pensando en el dolor que sentirían las mujeres de las pateras, de las guerras o las que estaban en hospitales de mierda sin una cama  tan limpia y perfecta como la que yo tenía. Ya, ya se que el que no se conforma es porque no quiere, pero es que hay que echar un poco la vista atrás. El año que me espera es cojonudo…pero atrás quedarán otros que estén mucho peor. Así es que …. le den por saco al síndrome posvacacional. A vivir el finde con los amigos, con la familia o con uno mismo. Buen finde gente…y a aprovechar los últimos rayos del sol . Que aquí en mi tierra nos sobran ( sobre 38  grados…) Este disco me lo compró mi madre… madre mía…

El Color Sepia

6-27-sepiaLa gente, con el tiempo, amarilleamos  como las fotos color sepia. Se pierden las ilusiones por la vida a base de derrotas, dolores, cicatrices que siguen sangrando. Hay personas que cuando te hablan, casi te salpican con la sangre de sus heridas.

El dolor de cada uno es sólo suyo. No comparable a las penas, tristezas,  y frustraciones  de los demás.Cada persona sufre su dosis . Unos más, otros menos. Sea como sea  nuestro viaje, yo desde luego, no quisiera  rendirme. Por más inminente que   haya parecido el naufragio, no me rindo.Quien me conoce lo sabe. Apuesto por la vida, por la esperanza, por el amor, por los buenos sentimientos, por el Futuro y quisiera mantener esta chispa de esperanza para siempre. No se si podré, pero quisiera hacerlo.

Una de mis películas favoritas, de la que ya he hablado más veces, es  la de  Cria Cuervos, de Saura. Cada parte de esta película es para mí una pequeña  joya cinematográfica. Esta escena, bastante cruda, es una metáfora sobre el paso del tiempo, los recuerdos, el camino andado, las esperanzas perdidas…el final…es triste pero muy bella y quizás tambien nos ayude a pensar que no vamos a ser nunca más jóvenes que hoy ( como sabiamente dice mi padre) y que hay que aprovechar el tiempo y cada una de las oportunidades que nos brinda la vida para ser felices. Quizás con las pequeñas cosas que nos rodean y que a veces ignoramos pensando en otras más grandes.  Quizás debiéramos hacerlo ahora que  podemos hacerlo.  Ahora que estamos a tiempo…

 

Toma mi Vida

Ahora que termina el verano parece todo un poquito menos azul y un pelín más gris. En estos días no hay nada como escuchar  buenas noticias. Una de esas noticias me asaltó hace días y tenía ganas de escribir sobre ella. Cuando la escuché me llené de orgullo y emoción:

¡España lidera la donación de órganos en todo el planeta!!!!

Es posible que hayamos vivido momentos duros en nuestra pequeña piel de toro. Es posible que hayamos tenido que salir del analfabetismo con cuarenta años de retraso…pero poseemos ,creo yo, a pesar de todo,  fuentes inagotables de buena gente …. porque sólo eso puede explicar que en España tengamos  casi 34 donantes por millón de habitantes.

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¿Por qué? ¿cómo es esto posible? 

Posiblemente existan estudios sociológicos, pero mi reflexión es mucho más simple:  Entre la podredumbre política, los ladrones de guante blanco,  los payasos que se hacen trajes de payaso con el dinero del pueblo, los bestias que asesinan y la justicia que no hace justicia… entre toda esa mierda que dificulta nuestro camino hacia el progreso y la  verdadera democracia …queda oculta la buena gente, la que es capaz de ponerse en el lugar de los demás y sentir lo que otros pueden sentir. La capacidad de empatizar y simpatizar con los demás. En definitiva, los buenos sentimientos: La solidaridad.

¿ Qué determina las actitudes ? No lo sé. De todas nuestras comunidades autónomas, Andalucía es la primera en número absoluto de donaciones. La posibilidad de recibir un órgano es en Andalucía es  el doble que en el resto de Europa. La verdad, es un tema que hace pensar.

Donar es transformar un dolor en un acto de amor. Enhorabuena a todos por esta gran noticia,  tan especial y que contiene a la vez tanto dolor y tanto amor.

Enlaces si queréis saber más.

http://www.publico.es/espana/245054/espana/sigue/cabeza/mundial/donaciones/organos

EL TOCAPELOTAS

Existe un fenómeno bastante común en nuestros días que consiste en contar entre tu círculo de acción con alguien que es un “ tocapelotas” que es lo mismo que un recogepelotas, pero con la diferencia de que este personaje te las arroja a la cara para su disfrute  personal. Suele ser alguien que ni siquiera pertenece a tu círculo de amistades o familia, sino que forma parte de esas personas de “ obligada” convivencia por cuestiones sociales.Más bien relacionadas con la educación.

 tocapelotas

Tengo mi particular “ tocapelotas” desde hace algunos años. Me lo encontré ayer. Cuento con innumerables anécdotas de este tipo en las que denota su total falta de empatía con los demás.  Rápidamente descubriréis a qué me refiero: 

Si celebro  algo que me ha ocurrido y en el que he salido exitosa, mi tocapelotas contestará:

“Bah, eso ya lo hice yo hace algunos años.”

 Si comentas que has ido a ver una película, él contestará:” Mi vecino la ha visto y dice que no es para tanto”.

 Si digo que he ido a un lugar de vacaciones, él dice: “Bah, ya estuve allí y no me gustó.”

 Si me leo un libro, él dirá: “No, la verdad es que no creo que sea tan bueno.”

 Si me compro una casa dirá: “Yo que tú me la hubiera comprado en otro lugar.”

 Si digo que me he comprado un coche él dirá:  “Creo que ese coche no es bueno. Hay marcas mejores.”

 Si digo que me encuentro muy feliz en mi trabajo, el dice: “Ya…ya …ya te vendrán los problemas”

 Si digo que tengo un blog, el dice: “ ah, es una lástima porque no tengo tiempo de entrar en Internet.”

 Así es que no hay problema de que me lea y se identifique como” tocapelotas” profesional.  

 Lo curioso de este tipo de personas es que ni siquiera es selectivo. Es decir , no puedo gozar de su antipatía personal porque me lo haya merecido. Es que es así con TODA  la gente. Provoca reacciones variadas que casi siempre consisten en un rechazo profundo hacia su persona. Aun  así, yo siempre pienso que simplemente es gente  con un alto complejo de inferioridad , pero la verdad, yo no soy psicóloga y  no puedo curarle. Osea, estoy condenada a seguir soportando sus faltas de tacto. Es de obligada convivencia y no me preguntéis por qué. Uff….

 Ayer me lo encontré:

 Tocapelotas: ¿Qué tal las vacaciones?

  Víctima ( en este caso yo ) : Genial, estuve en el Norte, me lo he pasado muy bien.

 Tocapelotas: Pues cualquiera lo diría, no te veo morena….

 Brrrrrrr…………….. Hay gente que no tiene remedio.

   Nota:  él  no había salido de vacaciones.

La Otra Memoria

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Anoche vi una intrevista interesante sobre  un libro que trata el tema de los niños de la guerra, sí, de la nuestra, de la Guerra Civil española. El libro se llama Palabras Huérfanas.( Dejo abajo  una imagen). Me impresionó la juventud de la escritora, Verónica Sierra, y la dulzura y la elegancia con la que trató el tema. Esta chica quería sobre todo “enterarse” de lo que pasó, porque el silencio a su alrededor no le daba ninguna información. Ahora es historiadora  de profesión y ha escrito este libro. Sigue quejándose de ese silencio. Dice que no se puede acceder a ciertos archivos¿ por qué? No lo sabe. Entonces, al escucharla, decidí escribir la anécdota que ya he comentado aquí, y que me ocurrió en mi último día de vacaciones. Mi  pequeña entrevista con un niño de la guerra. Dejando así mi humilde grano de arena en el esfuerzo para derribar este podrido e inmenso silencio… que ya por sí solo habla del miedo y de la magnitud de lo que ocurrió.  

En mi último de día de vacaciones entablé conversación con el “abuelo” del hostal rural donde nos alojábamos. Fue uno de esos momentos no buscados. Esperábamos para pagar la cuenta y la dueña no acababa de llegar. Me puse  entonces a  hablar con el abuelo que guardaba la puerta,  más que nada por romper  esos  otros incómodos silencios que se producen cuando menos te lo esperas. Pero hay veces que las palabras se empiezan a deslizar tan rápido entre dos personas desconocidas, que no da tiempo material para asimilarlas, y esa es la sensación que tuve cuando me despedí de aquel señor.

Empecé a hablarle, alabando  la belleza del lugar como si el pobre hombre tuviera algo que ver en esa  parte del paisaje y él me contestó que sí, que era un paisaje maravilloso y que por eso se había quedado a vivir allí, porque él era de otro pueblo de al lado, pero se enarmoró de este otro, y de una chica guapa del lugar con la que formó una familia. Le dije que en esa zona  la gente debía de haber llevado una vida muy tranquila con esa naturaleza invadiéndolo todo y ese silencio lleno de música del campo… y ahí fue donde estalló la tormenta de palabras.

Me dijo que sí, que la vida podría haber sido tranquila, y  podría haberlo sido si aquellos pocos sinvergüenzas que no tenían ideas políticas ni religiosas, aunque se amparasen en ellas, no les hubieran destrozado la niñez. Me contó que a su padre lo metieron en la carcel y que su madre se quedó con diez hermanos pequeños entre los que estaba él. Se echó las manos a la cabeza y gesticuló con una cara de dolor inmensa, como si lo estuviera reviviendo: ” qué le diría yo,señora, qué le diría yo de lo que le hicieron allí…eso no era humano, eso que hicieron esas personas no era humano y mi madre sola con mis hermanos…”  Y se llevó las manos de nuevo a la cabeza.

En ese momento llegó la hija, que con muy mal humor empezó a hacerle callar : ” ¿ Usted lo vió, usted estuvo allí para verlo?  pues entonces a callar” dijo la hija, y nos pidió perdón porque según ella,  su padre en cuanto puede empieza a contar las reliquias del pasado.

El señor se quedó pensativo. Pero no hizo caso de la hija y continuó hablando. Nos dijo que las cosas que se habían hecho en aquel lugar  eran cosas que no se podían contar, porque habían sido obra de asesinos sin dolor…y se volvió a llevar las manos a la cabeza. La hija se despidió, con un cabreo de aquí te espero, y el padre que tenía muchas ganas de hablar se quedó con las ganas, porque ya nos íbamos y la situación era incómoda. Le tendí mi mano y nos  despedimos de él.

No sé en realidad lo que le pasó al padre de ese abuelo, porque según él, son cosas que no se pueden contar. En efecto, no se puede, y si no que se lo digan a su hija… O que nos lo digan a todos, que no sabemos “ni de la misa a la media.”  Un día intentamos hablar de estos temas en mi club de lectura, pero se hizo el silencio. Cuando sale el tema la gente dice que cambiemos de tercio. Me indignan estas actitudes ¿Qué pasa con esa memoria del abuelo que se perderá para siempre…? Su silencio es aún más  doloroso para mí  que el relato que pudiera haber sido.

Me han enviado esta noticia que anexo a la entrada:

noticia

“Vinieron a buscarla la noche del 30 de septiembre del 36…”

Mientras esperaba, nervioso, alguna noticia de los arqueólogos que arañaban la tierra buscando los restos de su madre, María de los Desamparados Blanco, Laurentino, de 91 años, explicó quién era aquella mujer y cómo había acabado en aquella fosa de Lario (León) con otro maestro, Eusebio González, al que prácticamente acababa de conocer:

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