La niñez eterna

Entre las cosas buenas que se pierden durante el ritmo frenético de la semana laboral, están las sobremesas de verano, con el melón, el café, el té, el licor y lo que se tercie. En esos momentos siempre se comentan cosas que, a veces, no se hablan en otras circunstancias. Estas pequeñas tertulias de postre y café, en familia, suelen ser en mi caso, relajadas en verano, y a veces, inexistentes en el invierno, a no ser durante el fin de semana, así es que trato al máximo de mantenerlas porque han llegado formar parte importante de esos momentos felices que compartimos los cuatro.

Ayer, mi hija, que cumplirá pronto dieciocho, nos habló de unos amigos y amigas de veinte. Todos le dijimos lo mismo, al mismo tiempo: “¿veinte?” Y ella nos contestó que veinte añós no son nada ( como la canción). El caso es que esto fue suficiente para hacernos reflexionar acerca de cuan pequeños nos parecen siempre nuestros hijos, tengan la edad que tengan. Me ocurre, por lo tanto, que si veo a alguien por la calle, alguien anónimo, lo relaciono con su edad, más o menos, pero con mis hijos pierdo la perspectiva, y siempre, siempre, siempre, son mis niños.

La falta de objetividad con respecto a la edad de los hijos la tenemos claramente a la vista con nuestros padres, al menos con mi madre, porque es ahora cuando comprendo por qué ella, con la edad que tengo, aún me sigue diciendo: “Ten cuidado; ese país estará muy lejos; ten cuidado con la carretera; ¿has comido? ; no friegues tanto; te llamé y no contestabas y me preocupé…” etc, etc, etc. Tengo la sensación de que para mi madre, mi hermana y yo seguimos siendo sus niñas.
En definitiva, mi conclusión es que todo en la vida, al final, es cuestión de perspectivas y que hay quienes podemos tener a los ojos de nuestra madre, una niñez eterna.

EL MONSTRUO

Si bien es cierto que aún me rondan pesadillas del pasado, nada parecido al monstruo que me acecha desde hace unos días. Me mira, me mira, me remira…desde la mesilla. Intento despistarlo, pero él se empeña en seducirme con sus luces de colores…parpadea y me espanta, me va marcando las pausas de los días y ahoga su grito enloquecido con el pulso de mis dedos, que no le dejan sacar la voz afuera…ah…maldito, si pudiera te estrangularía. Pero me temo que tendré que vivir contigo todo el otoño, todo el invierno…toda la próxima primavera…dictador, insolente, descarado, manipulador, dominante estruendoso…compañero despertador.

Ingeniería del alma

Hábil  sepulturero, el tiempo, va completando su trabajo. Las hienas pesadillas le ayudan por las noches. Conexiones complejas. Me levanto a veces, y bebo con las manos del cubo reseco que hay en el pozo de los malos recuerdos. Sin  una gota  que responda los porqués. Entonces, me vuelvo a la cama, y él me da con su  abrazo, toda el agua y todas las respuestas.

GWENDOLYNE

Hoy recordé esta reliquia musical, mientras me bañaba en el río, en  mi tierra. Esta vez elegimos la fantástica Sierra de Gata. De pronto, pensé que hacía  una semana de mi feliz madrugada en la playa, y por esas cosas de la memoria, recordé  al mismo tiempo esta canción, que aunque de amor, me sabe a infancia. El mismo disco del video estaba en mi casa, pero mi tocadiscos era verde y marca Philips. Con este recuerdo musical  os deseo un ¡ Feliz finde Buena Gente!!! 

Por algo será

_  ¡Qué alegría de verte! ¡Ay, madre mía, qué bonita…es una niña preciosa, que muñequita de chocolate. Me encanta su pelo lleno de caracoles, y esos ojos tan vivos, tan luminosos!

_ Ya, pero yo no voy a aguantar

_ ¿Cómo?

_ Que no voy a aguantar. No soporto a su padre.

_ No me digas eso, anda…yo soy de las que creen en el amor. Hace tan sólo unos  meses estabas rebosante de felicidad con tu barriguita hinchada, parecias tan feliz…

_ ¿ Tú cuanto “aguantaste”?

_ Son momentos difíciles, no es fácil la maternidad, hay que tener paciencia. Dejar que la pareja se asiente, no seas precipitada.

_ ¿Cuánto?

_ Dos años.

_ Yo no voy a aguantar ni dos meses.

_ Es una lástima, de verdad, cuánto lo siento…

_ Por algo será…

El humo negro

Todos sabemos que la vida nos puede cambiar en un instante, pero a veces, ocurren cosas que nos presentan esta realidad con una contundencia brutal. Eso vivimos hace unos días, durante nuestro último fin de semana de vacaciones.

Todo empezó con unas risas en la madrugada, sentados en el sofá. Veníamos cansados y charlábamos tranquilamente sobre lo bien que lo habíamos pasado juntos… Olía a churros, y bromeamos sobre la persona que estaría  cocinando “calentitos” a esas horas. No hubo mucho tiempo para  más bromas, porque  en un minuto las llamas salían por la ventana del piso de al lado, y en muy poco tiempo todo se llenó de un humo negro y denso. Apenas pude reaccionar,  cogí mi bolso y corrí escaleras abajo en pijama gritando: “Vámonos todos de aquí.” Mi amigo y mi pareja fueron los encargados de sacar al chaval que se había quedado dormido en el piso del que salían las llamas. Sin duda, le salvaron la vida, no sólo a él, sino a toda la gente del edificio. Porque ellos dieron la voz de alarma, llamaron a las puertas de la gente,  y una vez terminado el fuego limpiaron toda nuestra planta de restos del suceso, osea…  se portaron…”Olé”.

 En mi descenso tembloroso por las escaleras, aún tuve tiempo de decirle a un señor que se disponía a montar en el ascensor con una niña, que eso era una locura y que bajasen andando y también pulsé todos los porteros automáticos gritando fuego… El tráfico se acumuló en las escaleras y pronto todo el edificio estaba rodeado de gente.

En la calle, todos teníamos una pinta peculiar, alguna  mujer con salto de cama color rosa… y yo con un pijama de verano sin parte de abajo… en fin… Mi amiga decía: “yo te cubro, yo te cubro”, pero a quién le importa en esos momentos la pinta que se tenga, para mí  era lo de menos. Aunque después mi marido me echó por la ventana unos pantalones. Que nadie se escandalice, estabamos casi en la misma playa, no me diferenciaba mucho  de la gente que se paseaba por el botellón en bermudas o bañador.

Sin darme cuenta, y reflexionando después sobre todo lo ocurrido, alguien me hizo ver cómo cada uno se lanzó a su campo de dominio, porque mi amiga y yo nos  fuimos  a  los niños… sin pensarlo, instintivamente… y abracé a un pequeño que lloraba con una sábana atada a la cintura. No paré hasta tranquilizarle y hacerle reir, mientras los bomberos apagaban el fuego. El niño tosía y me contó que tenía ocho años. Le compré una botellita de agua en la multitienda de la esquina y después de beber, su madre le llamó. El niño salió corriendo hacia ella, pero antes de alcanzarla, se dio la vuelta y me besó: “gracias, señora” dijo… Me llegó al alma.

Fueron muchas las emociones de esa noche, y lo más curioso es que en medio del drama, el carácter jocoso  del sur salió a relucir, y es que los bomberos al llegar, recibieron un enorme aplauso, pero aunque las llamas salían por la ventana, pasaron de largo… así es que la gente empezó a reirse a carcajadas… “¿Quilloooo onde vas?” aunque parezca mentira, la escena fue cómica a más no poder. Tuvieron que dar marcha atrás toda la calle. Aún no me lo explico.

El broche final lo pusieron los vecinos de al lado, entre los que había gente de diferentes países. Todos los que pasaban bajo la ventana preguntaban “¿ Qué ha pasado?”, y entre los comentarios alguien  gritó “¿Qué habéis hecho, barbacoa?” a lo que una vecina desde arriba respondió: “Sí, tu madre, que la invitamos a cenar…” ja ja ja… en fin… Pase lo que pase, todo es distinto en  el Sur  y yo amo desde seimpre, sus tierras y sus gentes. Menos mal que todo quedó en susto. Aunque la noche fue dura y la limpieza será… ufff… todo negro. Un beso a mis amigos que aún andarán luchando con ello.

La carta

Hay cartas que contienen decisiones difíciles:

  • Coquinas………………………..€
  • Gambas a la plancha…………€
  • Mejillones al vapor…………..€
  • Callos con garbanzos………..€
  • Boquerones fritos…………….€
  • Patitas de Centollos…………..€
  • Salmorejo………………………..€
  • ETC, ETC, ETC………………………………MÁS MÚSICA, BUENOS AMIGOS, CASA PRECIOSA, FERIA,PLAYA, VINO  Y RISAS HASTA LA MADRUGADA…………………………………………………………………¡NCALCULABLE!

Un GRACIAS Y  un beso enorme para Esme y Miguel.