La ley de algo

Hay una ley que gobierna las inoportunidades. No sé si es la de Murphy, o si es otra, pero desde luego, hay un algo invisible que se encarga de que las cosas más disparatadas se produzcan.Y estoy segura de que a vosotros os ha pasado algo semejante a lo que voy a contar:

Hoy recordé,  por ejemplo, aquella mañana en la que estando sola en casa, decidí no levantarme de la cama y dedicarme a leer bajo el sol radiante con un vaso de zumo de naranja, un libro y una pila de revistas. Era  yo entonces una madre muy joven, bastante agotada a todas horas, y  el que estuviera sola en casa era algo  inhabitual, así es que estaba decidida a aprovechar la mañana a tope, y hacer algo que jamás hacía …quedarme en la cama  hasta tarde, sin fregar nada, sin recoger nada y sin hacer nada de nada. En el momento en el que empecé a disfrutar de mi travesura, sonó el teléfono con la voz de mi madre: “Mira, que vamos de camino, estamos llegando, tus tíos que vienen a verte y a conocer la casa…” Di un salto y traté de recomponer todo a mi alrededor, empezando por mí misma  que estaba en pijama. Nunca olvidaré aquella visita inoportuna … Ni me puedo aún explicar por qué  tuve que tener esa sorpresa, precisamente ese día, ese día, ese día…

Hoy también recordé aquellas primeras visitas que me hizo mi novio, hoy mi marido. Creo que fue el primer día que conoció mi tranquila ciudad. Yo me deshacía en explicarle lo enormemente segura, pacífica y especial que era la vida en Cáceres, donde nunca jamás ocurría nada malo, donde la delincuencia era casi inexistente y donde siempre reinaba una paz paradisiaca. No le mentía en nada, aunque todo se puso en mi contra. En mitad de nuestro paseo, se escucharon los agónicos sonidos de ambulancias, coches de polícia, ecos de radios  y al momento un revuelo general… desgraciadamente acababan de asesinar a una chica en un piso de una conocida avenida, cercana al lugar en el que nos encontrábamos entonces. Le juré mil veces que era una triste coincidencia con su visita, porque podían pasar años, afortunadamente,  sin que ocurriera  algo parecido a lo que había sucedido esa tarde.

Ante estos dos recuerdos y ante tantas y tantas cosas que ocurren, sigo preguntándome por qué  pasan las cosas, a veces, de esa forma, por qué cuando las probabilidades son tan escasas, va la “coincidencia”o como se llame, y te mete un gol bajo una ley inoportuna que no me explico.

6 pensamientos en “La ley de algo

  1. Pues sí, y estos dos ejemplos no son de trascendencia, pero los hay con mucho peso en la vida de todos. Será el destino…

  2. Que bueno que la vida en Cáceres sea como la describes, con extraños incidentes que rompen la calma de vez en cuando, no importa que se manifiesten cuando menos se desea.
    El disponer de un día libre en ocasiones está supeditado a que alguien nos crea incapaces de organizar nuestras actividades y gustosos se aprestan a organizarnos. jajaja.

    • La vida en Cáceres es así. No sé hasta cuando. Espero que por mucho tiempo. Es un lujo del que somos conscientes los que vivimos aquí, sólo cuando nos hacemos adultos . Me encanta salir de aquí, es necesario, pero ansío volver…y no la cambio por nada del mundo.
      No creas, Memo, que no se me ha olvidao aquella visita…grrrrr….ja ja

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