LA SERRANA DE LA VERA

Esto era una mujer que raptaba a los hombres…Así es que su Romance cabalgó por los siglos y los montes hasta invadir la península y llegar hoy aquí…

Siento una especial debilidad por los Romances. Desde siempre. Nunca pensé compartirlos aquí, pero parece que no sólo me gustan a mí, sino que hay mucha  gente a la que también le agrada releerlos y recordarlos. Así es que hoy  dejo otro, porque en mi tierra abundan, y hay uno, que cuando trabajé en Plasencia, se sabían todos los padres, abuelos y gente del lugar. Es el famoso romance de La Serrana de la Vera. Este personaje ha sido objeto de múltiples estudios desde diferentes puntos de vista: como leyenda, como mito, como posible realidad histórica, etc. Son muchas las hipótesis y mucho lo que de ella se ha escrito. Sirvió, así,  de material  importante para muchos escritores como Lope de Vega, y también  ha sido llevada al teatro. A mí el personaje me fascina: Una mujer fuerte, indómita, cazadora, salvaje y devoradora de hombres… y todo ello en la sierra de los Tormantos, en nuestra Extremadura. Aunque el romance  y la leyenda se extendió a otras partes de España y con diferentes matices. Me ha costado encontrar la versión más parecida a la que escuchaba siendo niña. Pero esta es la que más recuerdo:

En el pueblo de la Olla, legua y media de Plasencia

habitaba una serrana alta, rubia y sandunguera

con una trenza de pelo que a los zancajos le llega.

Cuando tiene ganas de agua se sale pa la ribera

cuando tiene ganas de hombre se sale a las altas peñas.

Vio venir a un serranito con una carga de leña

lo ha cogido de la mano y lo lleva pa su cueva.

No lo lleva por caminos, ni tampoco por veredas

que lo lleva por el monte por donde nadie los vea.

La serrana, cazadora, la cintura lleva llena

de conejos y perdices y tórtolas halagüeñas.

Ya trataron de hacer lumbre con huesos y calaveras

de los pobrecitos hombres que ha devorado en la cueva.

Ya trataron de cenar y se puso una gran cena

de conejos y perdices y tórtolas halagüeñas.

–Bebe, bebe, serranito agua de esa calavera

que puede ser que algún día de la tuya otro beba–

Ya trataron de acostarse le dijo: –Cierra la puerta–

y el serrano, muy astuto, la ha dejado medio abierta.

Cuando la encontró dormida se ha salido para afuera

y ha montado en su caballo y camina pa la sierra.

Legua y media había andado y sin volver la cabeza

¡ojalá en todo el camino ojalá no la volviera!

vio venir a la serrana bramando como una fiera.

–Vuelve, vuelve, serranito a por tu capa y montera

que es de paño fino y bueno y es lástima que se pierda.

–Si es de paño fino y bueno como si fuera de seda

mis padres me darán otro si no, me quedo sin ella.

–Lo primero que te encargo que no descubras mi cueva.

–Yo no la descubriré mientras no llegue a la sierra.

Tu padre será el caballo tu madre será la yegua

y tú serás el potrillo que relinche por las sierras–.  ( Popular)

3 pensamientos en “LA SERRANA DE LA VERA

  1. Agradable lectura, recuerdo cuando en la escuela secundaria leíamos romances, no sabíamos (no sé) exactamente lo que es un romance pero lo disfrutabamos mucho, claro entonces no veíamos tanta TV.

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