Opiniones “correctas”

Hablar  con los hijos cansa tanto como hacer un deporte. A veces, al llegar a casa, me encuentro con “debates” interminables sobre los temas más insóliltos y peregrinos.Vengo muy cansada y no tengo fuerzas para defender o mostrar oposición a las ideas que se defienden o atacan …pero después, cuando empiezo a escuchar alguna cosa demasiado”estridente” entro al “ruedo”. Cualquier noticia despierta  una confrontación de ideas. Hay ocasiones en las que me divierto, otras, me echo a temblar y pienso …ufff…no…otra vez debate…Observo los diferentes estilos, y casi siempre hay alguien que se enfada cuando ya no puede más. Para mí, ése o ésa es la persona que ha perdido.

Incluir mis opiniones en esos debates es peligroso. No puedo dar siempre las mejores, no soy juez, ni puedo tener la verdad absoluta sobre todo. En definitiva, no es nada fácil. Hay ocasiones en las que he tenido que mostrar oposición ante la opinión de un profesor y ése es un ejemplo de  un momento difícil. El profesor habló en contra  del aborto y en casa se me preguntó por mi opinión. Son momentos delicados. Incluso cuando los hijos te discuten algo, en realidad, buscan qué piensas tú y en el fondo tratan de encontrar soluciones  a sus dudas interiores. Lo peor es que los adultos también las tenemos,  aunque en el fondo, afortunadamente (creo). Porque no tenerlas sería peligroso.

Ayer, se planteó un tema tonto, tan tonto, que al final se fue por derroteros de lo más complicados: Me contaron la historia de una familia cuyos hijos querían desenterrar a su padre del lado de la madre muerta, para enterrarlo en la tumba de su amante. El problema es que  los hijos de esa familia tenían puntos de vista  diferentes con respecto a la última voluntad de su padre. Por supuesto, rápidamente llegó la pregunta que quería obtener mi opinión. Pero yo sólo quería comerme traquila mi huevo frito.  Mi respuesta fue impulsiva y tajante: “Que se quede con su mujer que es donde tiene que estar, que se joda”. En casa me miraron y estallaron en carcajadas… aún  no sé que es lo que se suponía que debía contestar, pero es que no se puede estar siendo a cada momento  políticamente correcta o lo más correcta posible según tus ideas. Al final, resulta que en casa de “fulanito” piensan tal, y en la de “Beltranito” otra cosa diferente. Así es que  les concluyo que en cada casa hay unas “Ideas” diferentes y que todos debemos respetarnos.  En fin…vivimos en una sociedad plural, y en esta libertad es aún más difícil educar en valores. No es nada, pero que nada fácil. Que “jartura” de verdad, es cansadísimo. Ya no sé ni lo que opino. Después llego a la escuela y me encuentro: ” María me ha pegado” y la tal María te dice:  ” ella me empujó primero” y vuelta a ser juez, moderadora, moralista…ufff…

8 pensamientos en “Opiniones “correctas”

  1. una buena reflexión, me gusta mucho cuando dices que los hijos ponen a prueba las ideas de los padres para resolver sus propias dudas.
    Lo que más me agota es que al final siempre se termina levantando la voz, para ver quién grita más y tiene más razón. Una de las mayores virtudes de la vida es no juzgar, aunque sea casi imposible.

    • Pues de riesgo total, cuando se dan un batacazo tu te lo das pero en triple…y por más que trates de evitar que se lo den, se lo darán seguro. Así es que Deporte de alto riesgo, y nunca mejor dicho.

  2. Está claro que no siempre se puede dar una opinión de una forma asertiva… por mucho que trabajemos en ello diariamente, pero en este mundo en el que vivimos las ideas, los pensamientos, la voz y las acciones son las que nos mueven, para bien o para mal, así es que no nos queda otra que entrar al trapo, ya sea con nuestros amigos, con los compañeros de trabajo o, como bien dices tú, con los hijos.

    Saludos!!!

  3. La verdad es que es cansado tanto debate y sobre todo con los hijos , porque quieres ser neutral y darle la mejor opinión que le valgan a ellos como referente para que sepan ver unos valores que tú crees que son los correctos,pero eso ,que tú crees.
    Con mis hijos cuando están en casa las horas de las comidas no son precisamente relajadas, que deberían serlo, siempre hay alguna cosa por la que debatir. Pero la verdad es que también se echa de menos eso, aunque a veces como tú dices , solamente quisieras comer y dejarte de tanta historia, sobre todo cuando andas acelerada que te tienes que ir a trabajar.
    Aunque como dice mi madre los hijos te mantienen viva en el sentido de la actividad , no veas si tiene razón , a que sí?.uf¡

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