Mensajes sobrenaturales

Siempre que tomo una decisión importante, trato de estar atenta a una posible señal sobrenatural, o no, que me saque de dudas sobre si estoy en un camino acertado o en un error. Lo más complicado de este proceso es que no poseo ningún diccionario de señales que me ayuden a interpretar las respuestas, y por ello, saco conclusiones que inclinen la balanza hacia mis deseos.
Esta semana tuve que tomar una decisión importante, meditada durante meses. Así es que esperé en vano mis mensajes de confirmación. Ese día, casualmente o no, todo fueron percances…así es que por la noche, una vez tomada la decisión, y después de que se me estropeara el ordenador, y se me inundara la cocina, entre otras cosas, en mi casa por la noche y con sorna, se comentó: “¿Qué, cómo interpretaremos estas señales, como un camino tortuoso?” A lo cual respondí: “No, la interpretación es: Pilar, ocurra lo que ocurra, sabrás solucionarlo.” Así es que ahí estamos, el que no se conforma es porque no quiere… y esto me confirma mi teoría de que no es lo que ocurra en la vida lo que cuenta, sino cómo te enfrentes a ello. Mi combustible es el cariño a mi alrededor, sin él no puedo funcionar, pero con él, siento, a veces, que  puedo hacer milagros en la vida. Así es que ….Mis señales no podían ser más positivas. ¡Feliz finde, buena gente!

Lenguas

Ayer, una “peque” de mi escuela me comentó en la asamblea diaria que el abecedario que tenía en su pared no contenía la letra ñ. Le contesté que eso ocurría porque su otro abecedario es inglés. Aproveché entonces para explicarles a los niños que su pequeña compañera habla dos lenguas, porque al tener un papá de otro país, también ha aprendido a hablar inglés. Recalqué que que era una suerte para ella  “tener dos lenguas” y entonces una de mis alumnas muy  locuaz y graciosa puso cara de incredulidad y preguntó metiéndose los deditos índices en la boca  ” ¿De verdad tiene dos lenguas… así, una para cada lado..?”

La estupidez humana

Mi hija me pide que cuente esta anécdota : Ella, junto a otros compañeros han hecho una visita cultural a Sevilla. Durante un paseo, han pasado  al lado de un coche de caballos, y uno de los animales se ha asustado. El señor que conducía el coche, aunque iban muchos chicos y chicas, sólo se ha dirigido a uno de los chicos de piel más oscura ( el país de procedencia es lo de menos) y le ha increpado con estas palabras: ” Tenías que ser tú, negro, que eres más negro que un pestiño negro”. Los chicos se quedaron muy sorprendidos y mi hija respondió en un impulso: ” Usted sí que está negro, pero de podrido que está por dentro”…. No es la primera vez  esta hija mía  se mete a “Quijotesa”, y aunque siempre le reprendo por ello, en el fondo me siento orgullosa de que las injusticias no le dejen indiferente, y que aún  se rebele ante ciertas cosas que en nuestra casa siempre se han vivido como contrarias al respeto. Su indignación le dura ya varios días y me pregunta si el racismo se denuncia…Lamento no tener respuesta.

Queda la música…

Hoy tocó desocupar el trastero de la abuela .La abuela guardaba toda mi vida escolar, desde el Cosmos, pasando por Mundo Nuevo ( lecturas) para seguir con los apuntes de Latín, e infinidad de carpetas con todo lo que ha pasado por mis manos. Más sorprendente aún son las cajas con los vestidos de la  niñez. No comprendo cómo pudieron guardar tantas cosas…

Un trastero es como una isla del tesoro. El tesoro fue hoy un retrato tamaño poster de mi abuelo. Está en color sepia y muestra a un señor muy elegante con un pañuelo al cuello. Por qué hicieron un retrato tan grande, no lo comprendo. Eso sí, era muy guapo. Mi tío aprovechó para contarme historias familiares y así pude recopilar más información sobre él ( mi abuelo el del retrato) y mi abuela, descubriendo en ella, esta noche, otra dimensión como mujer, desconocida para mí. Todos los recuerdos me han hecho mirar a esta abuela de una forma diferente, y cosas del destino, identificar en su vida otra un poco similar a la mía en muchos aspectos.

Entre todas las cajas, han aparecido también las cartas que nos escribíamos mi amiga Laura y yo hace ya 30 años. Una correspondencia que ahora continúa por correo electrónico. No he podido resistir la tentación de enviarle un mensaje  de texto al móvil lleno de nostalgia… a lo que ella me ha constestado con:

” Esos rostros ya no llevan nuestros nombres…son dos mascaras perdidas en la noche…” Es cierto, Laura, Aute tenía razón…pero queda la Música

Exvotos

Una amiga me envía estas fotos desde Galicia, preguntándome si en mi tierra también ofrece la gente exvotos. Pues sí, parece que los exvotos no se han extinguido. Un exvoto es una contraprestación material que ofrece el devoto de un santo al recibir  un milagro por voto o promesa. Casi siempre se ofrecen partes del cuerpo realizadas en cera, aunque también existen de otros materiales, y son ofrecidas al santo como símbolo del milagro recibido en esa parte por alguna enfermedad .Su origen es muy antiguo y parece ser anterior al cristianismo. El exvoto puede hacerlo la persona que lo ofrece, pero también puede ser encargado o comprado, y ahí os dejo la foto de un santuario español donde se ofrece “autoservicio”. Vivir para ver… 

 

Un paseo juntos

Me contaba hoy un compañero que madurar es encontrar en el día a día  un punto de felicidad. Decía que ayer, él lo encontró yendo de paseo con su hijo de tres años, compartiendo juegos. Dice que ese punto de felicidad le bastó para todo el día, y que él cree que buscar ese punto acumula más bienestar que la ambición de lograr algo más grande, que casi siempre nos tiene insatisfechos. He comprendido su actitud, y no tiene nada que ver con el conformismo. Es  cierto,  a algunas personas nos es difícil comprender cómo  otras que parecen poseerlo todo se sienten tremendamente insatisfechas y constantemente enfadadas con el mundo.

La ambición de lograr algo grande, un abstracto que no tiene nombre y que sólo está en la imaginación,  a veces, hace que te dejes por el camino lo más importante. Estoy plenamente convencida de lo que estoy escribiendo.Y hasta me estoy reiterando en esta entrada.  Me imagino cuánta gente no puede encontrar su punto de felicidad diario, simplemente porque lo buscamos mucho más allá de lo que tenemos alrededor. Es cada día más difícil encontrar gente que te diga que ayer su día bastó, porque paseó a su hijo y compartieron un momento muy importante. Sinceramente, hacía mucho tiempo que no lo escuchaba.