Que no me digan a mí…

Hace dos noches que mis amigos y yo  improvisamos la idea de hacernos un regalo  para entregárnoslo en la última y primera noche del año. Quizás no se trataba sino de  una excusa para obligarnos a salir de casa después de las uvas, para reunirnos y disfrutar juntos. Porque este año no se apreciaban  grandes ánimos festeros.

 Como no había tiempo para compras, decidimos hacer regalos de “crisis”en los que el humor o el aspecto humano, que a fin de cuentas son  lo mismo, estuvieran por encima del dinero. Así es que acordamos regalar algo que costase lo mínimo en euros, y si era  posible, que no costase nada; algo que estuviera en casa. Opté por esta última idea, la de buscar algo en casa que fuera  significativo, para regalar a la persona que me  tocase en suerte.  

Repartimos los papelitos con los nombres y…busqué y busqué por toda la casa. Cuando llegamos a nuestra noche de entrega, la primera sorprendida fui yo. Mi pareja me regaló a mí , ya es coincidencia, y yo regalé un pequeño libro de pastas y hojas amarillentas por los años que ocupa un lugar importante en mi corazón: Veinte poemas de amor de Neruda. Porque el nombre de la persona escrito en mi papelito era también el suyo…

Hoy que es el primer día del año  pienso  que hay momentos en  la vida en los que la presencia de esa otra persona que te acompaña en el camino  es esencial, y que eso es lo que más itensamente he sentido  yo durante esta Navidad tan distinta a otras y especialmente difícil para mí por diversos motivos.

 Que no me digan a mí… No es lo mismo sobrellevar la dureza de la  vida con alguien que te la amarga diariamente, o en soledad obligada (no elegida) que con una mano amiga que te ayuda en los buenos y en los malos momentos. Que no me digan a mí… Y recuerdo ese poema que me sirve de excusa y metáfora para desearos a todos lo mejor desde este primer día:

La Cigüeña

Que no me digan a mí

que el canto de la cigüeña

no es bueno para dormir.

Si la cigüeña canta

arriba en el campanario,

que no me digan a mí,

que no me digan a mí

que no es del cielo su canto.

                Rafael Alberti

3 pensamientos en “Que no me digan a mí…

  1. Brindo por tí y por él, por todos vosotros, por tu persistencia(existe esta palabra? es la única que me viene para decir que es ejemplar tu forma de vivir),y todo lo demás que queremos desear. Besitos

    • Muchas gracias guapa. Feliz año de todo corazón, amiga grande. Te echamos de menos anoche. Pues no sé pero es cierto, persistente soy…ja ja y otra de mis palabras favoritas y que le enseño a mis peques del cole es la palabra PERSEVERANCIA, que me encanta y se la explico con un poema que no sé de quién es :
      “Has de aprender la lección
      poniendo mucha atención
      y si no es a la primera
      persevera, persevera
      al fin cobrarás valor
      ya verás, si perseveras
      todo irá mucho mejor.”

  2. No creo que haga falta decir que no sólo es importante esa mano amiga que te acompaña, sino todos esos amigos, familia, compañeros e incluso””vecinos de blog”, que te reavivan cada día las ilusiones. Como nunca me cansaré de repetir: Gracias a todos.

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