Adiós, amiga

Te conocí una noche de fiesta.Nos presentó un amigo común. Bebías gin-tonic y bailabas moviendo el flequillo de una forma única que me pareció muy divertida. Me pareciste una chica estupenda, sobre todo una buena persona y nos hicimos amigas. Compartimos fiestas y acontecimientos. Eran los años noventa.

Después la vida nos condujo por senderos diferentes, y dejamos de vernos. Me llamaste un día. Quedamos en volver a llamarnos, como se hace tantas veces, como se dice tantas veces… mi madre me dijo que volviste a llamar a su casa porque perdiste mi número de teléfono móvil. Parecías estar pasando por una etapa difícil. Me propuse  llamarte…

 Hoy fui a tu funeral, M. No sé cuántas cosas querías contarme ni cuántas podríamos haber compartido. Iba a llamarte…pero no te llamé nunca. Espero no volver a cometer un error tan terrible nunca más en mi vida. Lo siento, amiga. Esta noche brindé por ti después del funeral. Apenas puedo creerlo; sigo viendo  tu imagen risueña y tus carcajadas. Mi marido y yo brindamos por ti y por tu largo viaje. Es lo único que he podido hacer ya con mi dolor, aparte de no querer  pensar en ello, reiterándome en mi egoismo. Lo siento mucho, M. Adiós, amiga.

5 pensamientos en “Adiós, amiga

  1. Esas decisiones no son para mí decisiones, son fruto de la soledad, el desamor, la tristeza infinita que, a veces, nos atrapa. No podemos salvar el mundo, pero vivimos tan frenéticamente deprisa, tan centrados en nuestros problemas…que no vemos al de al lado casi nunca. Uno de mis argumentos fue siempre ese: ” joer, con la de problemas que tengo yo, estoy como para ayudar a otro”, a veces no sé que hacer con ciertas personas a las que quiero y a las que no sé cómo ayudar. Todos pasamos por momentos duros. Ella pasó sus momentos duros, a la vez que yo pasé los míos. “Un ciego no puede ayudar a otro ciego” me dijo un día mi amiga Laura. Es cierto, pero un tuerto sí, y en este caso podríamos haber hecho algo. De todos modos… Se acabó. Sirva la lección para ayudarnos en la amistad, en todo lo que podamos y para no aislarnos en nuestras tristezas. Ya sé que no es tan fácil. Pero nadie es perfecto, partiendo de ahí, todo lo que nos ocurra es humano y comprensible, con un poco de sensibilidad y si somos verdaderamente amigos, lo entenderemos y ayudaremos en lo posible. Feliz año.
    Un abrazo muy grande , preciosa.

  2. Si uno mismo no quiere ayudarse dificilmente lo podrá hacer nadie. Creeme es así. El amor propio y el respeto a uno mismo es la clave.

  3. Los que hemos vivido algo parecido sabemos de la importancia de no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy , sobre todo en lo que a expresar sentimientos se refiere.
    La vida sigue y te deseo lo mejor para ti y para los tuyos este año.
    Besos.

  4. La ofuscación hace que se pierda el amor propio y el respeto por uno mismo.

    Hay que intentar iluminar al que parece ofuscado, al menos a los que están cercanos, lo demás son… malas excusas.

    La lección ya la tenemos ¿la aprendemos para la próxima? si no, ya no habrá excusa que valga.

    Podemos ser cualquiera de nosotros los que necesitemos.

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