Reflexiones y decisiones

Llevar a un familiar a una residencia de ancianos es un paso duro. Analizarlo desde fuera es un paso blando y fácil. Nadie conoce la vida de nadie. Nuestras vidas son un como un gran ventanal. Abrimos las cortinas cuando queremos, y cuando no, se cierran  y lo que pasa dentro es sólo cuestión del nucleo más íntimo. Así pienso que debe ser. Cada casa tiene sus problemas ínternos, sus dramas y su tragicomedias. Así es que criticar una decisión familiar desde fuera es siempre un atrevimiento. Cuando una familia toma una decisión de este tipo, nunca suele ser a la ligera.

Ante todo este tema, una amiga me mandó una carta en donde me expresa sus reflexiones al respecto, que me parecen muy interesantes, y por eso las comparto aquí, con su permiso:

“Respecto a tu tía, es muy fuerte, pero yo pienso que hay ocasiones en las que están mejor cuidados, rodeados de gente, y  que si les pasa algo les puedan “echar una mano” , que estando sólos en casa. Hay niños de 6 años de los pueblos que se les interna en colegios y nadie dice nada. Entiendo que a esas edades necesitan estar con su mamá, pero por circunstancias de la vida no puede ser todo como debiera

Debo estar haciendome mayor pero pienso que somos como una balanza en la que ponemos cada vez más cosas materiales (que no digo que no las merezcamos) y menos inmateriales (sentimientos). A lo mejor en el fondo no avanzamos tanto. Terminaremos siendo islas al lado de otras, sobretodo los de las ciudades

Cuando veo a esos viejecitos en la ciudad me dan mucha pena porque están desubicados. No pueden ir a hablar con sus vecinos porque los que tienen ahora son los vecinos de sus hijos y no los conocen. Los ves pasear por la plaza que tienen cerca de la puerta de casa de sus hijos porque les da miedo alejarse y perderse. Supongo que solamente les queda el resignarse y esperar el final

 Conozco a unos viejitos que les pasa eso: Su hija vive en  la ciudad y  se los quiso llevar. Ellos  le dijeron que no, que preferían quedarse solos porque en la ciudad también lo estaban (su hija y su familia trabajan todo el día) y que se sentían como en una cárcel en el edificio donde vivían. Están en el pueblo y se cuidan entre todos los pocos vecinos que hay…”

Sus reflexiones me hacen pensar que todo no es tan fácil como nos parece. A veces, el dinero ayuda, y he visto habitaciones  semejantes a las de los hospitales en algunas casas. No toda la gente puede. También he visto matrimonios afectados por la situación  y muchas discusiones familiares. Un duro tema que no es nada fácil de tratar y que sólo se entiende cuando se vive. Hay también un libro precioso al respecto de Jose Luis Sampedro: La sonrisa Etrusca. Como dice una de mis compañeras: La vida no es fácil.

6 pensamientos en “Reflexiones y decisiones

  1. Por mi experiencia trabajando en centros de este tipo , hay algunos casos que necesitan cuidados durante todo el día. En otros… es una lástima como son abandonados porque no tienen tiempo para atenderlos, ya que la prioridad son los bienes materiales para poder mostrarlos al mundo, un mundo que esta loco, y que es este mismo mundo el que nos ha enseñado a actuar así.
    No somos culpables , solo responsables, por lo tanto deberíamos empezar a derribar ciertas estructuras.
    Abrazo grande.

    • Ya sabes, yo también trabajé en una residencia asistida mientras me preparaba las oposiciones. Vi de todo…pero también veo a gente sacrificada, y no por amor, sino por el qué dirán. En todo esto hay mucha hipocresía, como en todo lo demás. Cuando se muere el familiar no hacen fiesta porque no pueden, eso sí… lo tengo en casa. Cuando trabajas en estos sitios ves de todo. Sea como sea, a viejos vamos a llegar todos si no nos morimos antes. Sólo es cuestión de tiempo.
      Besos

    • En esto hay ,como en todo, sus jerarquías. Conozco un caso de unos amigos de mis padres, en los que el señor estaba en una habitación con tres enfermeras sudamericanas. Inyecciones, cuidados de todo tipo, masajes, y paseos por el “pedazo chalet que te cagas” . Ahora pon la misma situación en un piso de ochenta metros cuadrados con niños y en un sexto piso de un barrio, por ejemplo. ¿ Es lo mismo? No. No es lo mismo. Las hijas de este señor, le querían muchísimo, pero eran libres en sus casas y en su tiempo. En todo hay jerarquías…Hasta el amor tiene precio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s