Mi abuelo T.

Cuando en casa se habla de mi abuelo, siento la impotencia del tiempo, porque mi  abuelo materno es uno de esos personajes novelescos de los cuales entran ganas de escribir cualquier cosa. No voy a contar su vida, tan sólo los comentarios que de él se hacen y con los que trato de reconstruir una imagen que se me pierde en el sepia del cuadro enmarcado en la pared. Veo en sus ojos algo de mí, algo de ella: mi madre, algo de mi tío, de mi hermana, de mis hijos…o quizás sólo sean fantasías. Teniendo en cuenta que mi abuelo murió con cincuenta y tantos años en la decada de los cuarenta, no deja de sorprender todo lo que se comenta  sobre él, en especial todo lo que recuerda constantemente  mi madre:

“Menudas camisas se hacía tu abuelo, cosía que daba envidia;  en casa nadie cocinaba como tu abuelo;  mi padre nos llevó a Cáceres al fotógrafo y nos hizo unas fotos preciosas, y es que lo hacía todo con tanta ilusión;  cuando veo las carteras de cuero me acuerdo de mi padre, que cosía el cuero y hacía petacas, zapatos, y un montón de cosas más; mi madre me mandaba a la taberna a por mi padre, y él me decía: baila niña, y yo bailaba y nos reíamos mucho; mi padre nos hizo tres  sillas de enea, menudas manos tenía mi padre; qué guapo era mi padre…”

Todo esto lo llevo escuchando desde que era niña de labios de mis  familiares. Mi madre no desaprovecha cualquier oportunidad para recordarle, y teniendo en cuenta su edad, es emocionante que un padre deje una huella tan honda y profunda en los recuerdos de su hija. Hay que reconocer que no era un hombre muy común, y  eso que no cuento su vida…¡Qué impotencia la del tiempo! Cuánto me hubiera gustado decirle: ” Encantada de conocerle, soy su nieta  pequeña y  me llamo Pilar.”

Father and son

Cuando  iba al Norba Caesarina, corría las escaleras  abajo, al salir de clase, para encontrarme con mi amigo Javi, que estudiaba en el Brocense, y entonces nos íbamos al parque del  Rodeo y  le escuchaba sesiones interminables de canciones a la guitarra acústica. Entre estas canciones estaba father and son, además, mi amigo se daba un aire a Cat Stevens. Como me gustaba tanto este tema   Javi me regaló la cinta, y yo estudiaba con esta música durante las aburridas tardes de invierno. Entonces nadie imaginaba la trayectoria personal que seguiría después este artista,( menos aún la que seguiríamos nosotros); una trayectoria con  la que no me identifico nada. Pero la música se adhiere a los recuerdos y a las vivencias, y father and son estará  para siempre en mi memoria, cobrando ahora un nuevo significado.  

La vida secreta de las paredes

Pintar la casa es una actividad de lo más estresante, y no sólo por el desorden y el caos, sino porque cuando ya creía que había tirado a la basura todos los restos de tiempos inmemoriales, ahí que salen de debajo de cualquier libro un poemilla trasnochado, un dibujo, una carta de amor sin amor, llena de letras sin música;  esas fotos donde el tiempo se detuvo en diferentes momentos y en diferentes lugares, con personas que quizás están o que no lo están, o que desaparecieron para siempre. Lo más emocionante: las fotos perdidas de mis hijos…la cinta de  video escondida detrás de alguna estantería, desde donde aparecen los dos preparando un café imaginario en una casa que ya no tengo, con un pijama que ya no uso, con unos rostros que ya no existen… y entonces me invade un “nostalgión” de la leche, porque ya no queda ni rastro de esa nena de siete años que mira a la cámara con una enorme sonrisa y dice :” grábame a mí, mamá” ,mientras un hermanito casi bebé la imita en todo…Ya no queda nada de esos peques…y cada uno sigue el ritmo que marca el crecimiento y el despegue maternal…así es que dejo de rebuscar en los recuerdos y nos vamos a pasar la noche del viernes de  juerga, que para eso es fin de semana de feria en mi ciudad… A vivir que son dos días  y el domingo es día de cañas.

Trágame tierra

La última vez que cené en un “chino” con mi familia, pasé un ratito de bochorno. Nos disponíamos a brindar, cuando mi hijo dijo: “pero mejor que yo no brinde, porque con agua da mala suerte”, a lo que yo respondí: ” ! pero qué dices, brinda, que eso es un cuento chino!!” La camarera, claramente oriental, que estaba a nuestro lado, abrió los ojos sorprendida. Sentí como me subía la sangre a las mejillas… y los demás se tronchaban de risa. Por supuesto, no quise herir la sensibilidad de nadie. Fue un lapsus.

Imperfección

Me asusta la gente cumplidora, perfecta, perfeccionista,  suele ser la más intolerante en casos de problemas. La suavidad de esta gente, suele ser la calma que precede a la tempestad, en caso de equivocación.

Prefiero a la gente imperfecta, sin excesos de puntualidad, benevolencia, cumplimiento. Suele ser gente más comprensiva.

Por supuesto, como siempre, comento según mi experiencia. Lo veo, incluso en los niños.

Bienaventurados los imperfectos. Prefiero rodearme de ellos.

Qué ilu, oye…

Tengo una  Españita vestida de azul

con su camisita y su canesú

la saqué a paseo y se me mareó

había emigrantes en la calle Amor

 gente desviada y sin ningún primor.

Esta mañanita me dijo el doctor

que le de perfume con un tenedor

( a ser posible de la casa Dior)

un esquí, un caballo, y un campo de golf.

Dos y dos son cuatro cuatro y dos son seis

pero todos dicen que son dieciséis

( y digo Todos…ya me entendéis)

y ocho veinticuatro y ocho treinta y dos

madrecita mía, venga a vernos dios

 Posdata:

Por si acaso,  que se sepa que yo fui a colegio de pago

 ( Dice una amiga que lo advierta, por lo que pueda pasar.)

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