Mi abuelo T.

Cuando en casa se habla de mi abuelo, siento la impotencia del tiempo, porque mi  abuelo materno es uno de esos personajes novelescos de los cuales entran ganas de escribir cualquier cosa. No voy a contar su vida, tan sólo los comentarios que de él se hacen y con los que trato de reconstruir una imagen que se me pierde en el sepia del cuadro enmarcado en la pared. Veo en sus ojos algo de mí, algo de ella: mi madre, algo de mi tío, de mi hermana, de mis hijos…o quizás sólo sean fantasías. Teniendo en cuenta que mi abuelo murió con cincuenta y tantos años en la decada de los cuarenta, no deja de sorprender todo lo que se comenta  sobre él, en especial todo lo que recuerda constantemente  mi madre:

“Menudas camisas se hacía tu abuelo, cosía que daba envidia;  en casa nadie cocinaba como tu abuelo;  mi padre nos llevó a Cáceres al fotógrafo y nos hizo unas fotos preciosas, y es que lo hacía todo con tanta ilusión;  cuando veo las carteras de cuero me acuerdo de mi padre, que cosía el cuero y hacía petacas, zapatos, y un montón de cosas más; mi madre me mandaba a la taberna a por mi padre, y él me decía: baila niña, y yo bailaba y nos reíamos mucho; mi padre nos hizo tres  sillas de enea, menudas manos tenía mi padre; qué guapo era mi padre…”

Todo esto lo llevo escuchando desde que era niña de labios de mis  familiares. Mi madre no desaprovecha cualquier oportunidad para recordarle, y teniendo en cuenta su edad, es emocionante que un padre deje una huella tan honda y profunda en los recuerdos de su hija. Hay que reconocer que no era un hombre muy común, y  eso que no cuento su vida…¡Qué impotencia la del tiempo! Cuánto me hubiera gustado decirle: ” Encantada de conocerle, soy su nieta  pequeña y  me llamo Pilar.”

2 pensamientos en “Mi abuelo T.

  1. Estoy segura que te miraría orgulloso, satisfecho y feliz de ver cómo su huella quedó tan amorosamente grabada en su hija, que consiguió traspasarla a tu corazón de un modo tan hermoso.

    Creo Pilar, que si todos nos planteásemos dejar en nuestros descendientes semejante semilla, nos comportaríamos de tal modo que el mundo sería infinitamente mejor.

    Con cariño.

    • No sé si se sentiría orgulloso pero … tendríamos muchas conversaciones interesantes mi abuelo y yo…

      Un beso, Pilar

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