Un recuerdo

Me acabo de enterar. Me lo ha dicho mi madre.
Una oleada de emociones me ha sacudido por dentro, algo extraño, un sabor amargo, como el vómito de un recuerdo. Después ha pasado a ser un dolorcillo sordo, tan, tan lejano que se pierde por los recovecos del estómago, de la garganta. Ahora es tan sólo una sensación agridulce. Pura melancolía. Aunque sigue provocándome una afluencia de lágrimas sin mucho sentido.

Mi primer amor. Eso fue, si se le puede llamar así. Porque sólo teníamos trece años. Es la segunda vez que escribo sobre él. Sobre como perdí la cabeza por sus ojos verdes. Hace años que lo comenté a una chica de allí. “¡ Anda, qué original! ¿Y quién no perdió la cabeza por él entonces…?!” Me dijo. Pero para mí no fue una fantasía. Fue un pequeño amor de verano, de esos de los que todos tenemos algún recuerdo. Un primer amor de pueblo. No de playa. De feria de pueblo veraniega. Muy de mi tierra. Tan dulce, tan maravilloso en aquel momento.

Tenía un nombre horroroso, de esos que hacen contraste con la belleza de quien los soporta. Un nombre feo, un cuerpo bello, unos ojos hermosos, una personalidad extraña. Una vida terrible… Pero qué bonito fue entonces, cuando éramos  casi niños…

Mi madre me lo dijo hace un rato. Murió en septiembre. Aún no me lo puedo creer.

2 pensamientos en “Un recuerdo

  1. Gracias, guapa. Hacía mucho tiempo que no le veía, pero era preferible. En este caso, prefiero recordarle como era antes a como terminó siendo… un viejo decrépito a los cuarenta y tantos. Una mezcla de mala suerte y mala cabeza…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s