El sol y el puente

Existe un reloj anímico que varía con el avance de las horas y va parejo a la luz solar, al menos en mi caso. A las siete de la mañana me veo incapaz de emprender ningún proyecto, y los retos de la vida me asustan. Basta una ducha y los primeros rayos de sol para que todo empiece a resultarme más fácil. A las doce de la mañana soy capaz de enfrentarme a cualquier reto, aun a pesar de correr riesgos. Y conforme llega la noche, empiezo a sentir la paz de la satisfacción por haber cumplido, y la dulce sensación del descanso que se acerca. A las siete del día siguiente vuelvo a sentirme incapaz… como los peces que dan vueltas sin memoria. Afortunadamente, están los fines de semana, las vacaciones y los puentes. Tras la persiana asoman los rayos de sol, y el día se muestra lleno de maravillas por hacer. Se llama optimismo. Hoy lo comenté en casa. ” Son tus niveles de azúcar, que varían” .Me han dicho.  Siempre una forma de poner razón donde yo veo ilusión. En fin, ¡Viva el puente de Carnaval!

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