Amigas

Hemos traspasado todas las barreras. Podemos inmortalizar esos momentos estelares, año tras año, con nuestras exhaustas cámaras fotográficas. Con la excusa de un partido de fútbol, o unas cervezas. Nos confesamos pecados capitales de amor, intercambiamos palabras cinceladas en mensajes eternos, disimulamos los momentos de ese licor compartido entre las bambalinas de nuestros brazos, entre las chispas de las cocacolas.Nos tatuamos las risas en la piel. Sufrimos los momentos finales, y bailamos con la euforia de una noche de alegrías compartidas. Bendito el fútbol si nos hace vivir estas noches de amistad.  El domingo volvemos a encontrarnos, amigas.

La Juventud perdida

La juventud arrasa en algunas vidas levantando por los aires todos los prejuicios y todas las leyes preestablecidas. El futuro se presenta en esos momentos como algo que puedes poseer sin necesidad de guardar las reglas que te indicaron. Hay juventudes desbordadas que marcan toda la trayectoria de la vida. Las hay que acaban en autodestructivas, y algunas, entre las que quiero incluirme, desembocan en una madurez serena.

Pero… me horrorizan los comportamientos adolescentes a cierta edad. Ese querer llevarse el mundo por delante y por montera, pisoteando las más básicas leyes del respeto. Como si tener cierta edad, diese paso a una libertad absurda consistente en el ” todo vale”.  Mi reflexión es… quizás no tuvieron juventud. Lástima…Hay espectáculos patéticos y penosos frutos de esta carencia, que hieren la sensibilidad más elemental.

Ahora

A partir de los cuarenta sientes que el tiempo corre a una velocidad desorbitante. El concepto de futuro cobra distinto significado, y el presente se torna aún más rotundo, más contundente, dándote avisos de que lo vivas…ahora. Quizás es en esta fase de la vida donde más te planteas las prioridades y el tiempo que no quieres perder en conjeturas y cuentos de la lechera. Quiero vivir ahora, amar ahora, disfrutar ahora, sentir ahora. Porque  este es el tiempo del que disponemos. No hay otro. No hay tiempo que perder…

Amores, aromas y colores

Llegaron las vacaciones escolares. Por mi parte, aunque es tiempo de descanso, no dejo de pensar, e idear nuevas propuestas para el curso que viene. No me considero ninguna supermaestra, sólo una enamorada de la Escuela, de la Púlblica, con lo que implica de valores sociales, por lo que realmente significa.Por  su enorme valor de transformación social, de enriquecimiento.

Asistí una vez a una charla de la policía sobre la importancia de proteger a los niños de los peligros que nos acechan. Nombraba a los niños como: ” Nuestro mayor bien social” y nos habló sobre la necesidad, pero también el deber de protegerlos y cuidarlos, como cuidan con celo los fervientes ecologistas las aguas, los océanos, los animales y la naturaleza. Pues estoy de acuerdo. Todos deberíamos cuidar con celo a nuestros niños, nuestro mayor capital.

Amo el olor de las gomas de borrar, los lápices, las pinturas, las ceras… los colores y aromas de la escuela. Su armonía de sonidos, sus coros de voces. Y entiendo que hay que estar enamorada para ver toda la belleza que quizás otros no pueden ver. Como cada año, doy gracias a la vida por mi trabajo y confío en que sepamos cuidar este bien social que tenemos: El de la educación pública.

Mi, me,conmigo

De muy jovencita me atraían mucho los chicos con vena artística. Los “artistas” tenían su encanto, porque les presuponías una sensibilidad que llegaría hasta ti. ¡JA!!!

Mi gran decepción fue descubrir que una gran mayoría nadaba dentro de un inmenso pozo de narcisismo en el que te hundían hasta difuminarte, en cuanto intentabas hacer algún ejercicio en el que se conjugase cualquier  verbo con el pronombre “nosotros” .Porque no hay un “nosotros” para los ” artistas”. Sólo: ” Mi, me, conmigo”.

El verbo amar tampoco tenía mucho lugar excepto el ” me amo”. Hasta el punto de qué entendí finalmente ese mandamiento que habla sobre “amarás al prójimo como a ti mismo”. Porque parte de una profunda convicción, la de que nos amamos a nosotros mismos por encima de todo, y aún más entre ciertos egos creadores.

Ahora que ya no soy tan jovencita, sigo pensando lo mismo, los  y las que sigo conociendo son : ” Mi, me, conmigo” y arrogancia supina.

Nunca más volví a las andadas. ” Una y no más Santo Tomás”.  A veces, ocurren cosas que me recuerdan aquellas terribles experiencias. Ahora… ¡Qué agusto y qué descanso!