Mnemosyne

Surgieron los recuerdos. Estaban ordenados, seleccionados, e incluso tenían un nombre. Tragó saliva y pestañeó, apretando con fuerza las mandíbulas y tratando de no dejarse llevar por las emociones. Cada imagen le devolvía a una época y a un lugar. Cada rostro a un pasado sin nombre. El eco de muchas palabras entremezcladas se sumó a la orquesta de la memoria, haciéndola temblar. Podía acabar con aquello en un instante, o podía continuar con su mortífero efecto sobre los sentimientos más profundos. Quizás tomara la misma solución de muchos, acabar con todo, destruir aquella vida llena de insatisfacciones. Aquel pasado mortal. Entonces decidió que sí, que lo haría. Se armó de valor. Dos gruesas lágrimas le recorrieron las mejillas acabando en el surco de sus labios. Chupó el dolor y se despidió de todo. Seleccionó las imágenes en la pantalla y apretó el dedo en el ratón: Eliminar.

Gabriel Dante Rosetti. Menmosyne

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