La señorita Pompita, maestra nacional

La señorita  Pompita  viste a la moda, con ropa de marca, con estilo. Es la mar de moderna, todo un especimen de su época. Cumple a la perfección con todos los requerimientos para ser una ” mujer moderna”: marido ejemplar, par de niños, trabajo fijo, gimnasio, paddel y un grupo de amigas para hacerle  el coro. La señorita Pompita no cree en la Escuela Pública, así es que sus hijos no van a ella, pero ella sí trabajaba dentro. Cosas de la vida.

La señorita Pompita, la mar de joven y moderna, sienta a todos los ” torpes” juntos. Porque ella no cree en ” pamplinas”. Trabaja según los cánones de los australopitecus, y en su clase se respira aire de velociraptor, es decir, renglones antidiluvianos , cuadrículas torturadoras, premios, castigos, un tono de voz autoritario y un aire de decaimiento por el inmensoooo trabajo que le ha tocado en esta vida: ser maestra.

La señorita Pompita tiene muchas amigas. Son todas fantásticas. Compran los modelos juntas, hablan por teléfono, se toman cafés, se escriben por el facebook. Un sueño de vida lleno de aventuras, como se puede apreciar, y perspectiva vital… ¡un encanto de mujeres!

Pero lo mejor, va a venir con !la Reforma Educativa!( ¡Yupiiiiii ! )un sueño para todas ellas. Por fin va a ver una educación “como Dios manda” para toda esa chusma que, por supuesto, no se junta con sus hijos. Ya era hora, comentan Pompita y sus amigas tomándose un gin tonic,  mientras se quejan del sueldo porque ya no pueden pagar modelos y  “muchacha”. “No puedo creer que estemos en septiembre. Menos mal que es viernes”, comenta Pompita mirándose una uña rota, efecto destructivo de una tiza escolar.

5 pensamientos en “La señorita Pompita, maestra nacional

  1. Dar clases fantásticas es muy bonito en los libros, en los videos, en las clases de magisterio, en los manuales de inteligencia emocional, en las charlas sobre el tema, en los programas de televisión. En casa es muy fácil imaginarse una bonita clase desde la soledad del sofá. Llegar a la escuela y sentarte con 25 alumnos es algo muy difícil que debemos resolver día a día los que nos dedicamos a esto. Sometidos a mil presiones. Y a veces, sin estar de acuerdo con tus propios colegas. Me considero afortunada. Mi equipo es fantástico. Pero el tema es duro y nada fácil. Por mucho que algunos y algunas amemos la escuela.

  2. He empezado a odiar a la señorita Pompita, con esa descripción de una maestra tan repelente y despreciable, pero que lamentablemente hoy en día existe en nuestra sociedad.
    Para ello, el resto, debemos trabajar mucho para que nuestros alumnos crezcan con unos valores y unos principios éticos, confiando que el día de mañana sea una persona tolerante y solidaria, al menos, más que esta “señorita”.

  3. ¡Hola Mermelada!! No odies a Pompita, invítala a tu Fuente de Colores, ella no sabe disfrutar estas cosas…a ver si bebe del agua de los colores y la fantasía….y se dulcifica un poco. Por cierto, que es un personaje fantástico…ya me ha preguntado alguien que quién es…ja ja ja

    Un beso muy grande.

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