Enamorarse

“Hay que enamorarse del trabajo” proclamé hace poco, a los cuatro vientos, en un arranque de entusiasmo. Alguien a mi lado  contestó que no estaba enamorada de nada ni de nadie, lo cual al final,  sirvió para arrancarnos también unas risas. Llevo veintidós años enamoradísima de mi trabajo y por supuesto un montón de años enamoradísima del hombre con el que comparto mi vida. No puedo imaginarme de otra forma, ni con la ausencia de estos sentimientos. Mis amores crecen con el tiempo y con los años. Cuando alguien encuentra de verdad ese camino, esa persona con la que todo cobra sentido…de repente, un día te levantas y proclamas a los cuatro vientos cosas como esas que me salen a veces, en arranques entusiastas, aun sabiendo que vivimos en un mundo imperfecto donde los países luchan dejando morir a sus niños. Incluso en este mundo del que, a veces, dan ganas de vomitar tanta amargura indigerible, sigo creyendo en la humanidad y en la vida. Quizás sólo sea una optimista sin remedio.

2 pensamientos en “Enamorarse

  1. Pilar me gusta tu reflexión. Mi comentario es sobre la polaridad que planteas, si no nos queda más remedio que elegir en los extremos antes que el pesimismo prefiero el optimismo. Ahora bien si podemos huir de los extremos tendremos un optimismo realista que parece una buena opción intermedia. De todas formas un exceso de optimismo no es nada malo por que así podemos inducir en los demás un poco de está vibración y compensar el tan extenso y tan pesado pesimismo que nos rodea. De hecho sólo hay que ver las famosas frases que, el sobre el pesimismo, han escrito muchos intelectuales; por ejemplo: Saramago “Sí, soy pesimista, pero yo no tengo la culpa de que la realidad sea la que es”, o Mario Benedetti “Un pesimista es sólo un optimista bien informado”, etc. Si hemos de seguir con lo que opinan los intelectuales me quedaría con la frase de Antonio Gramsci, para el que “el pesimismo es un asunto de la inteligencia; el optimismo de la voluntad”. Y ahí está la clave Pilar, como bien dices, seguir creyendo en la humanidad y en la vida es un cuestión de voluntad, la voluntad es subjetiva, cada cual decide que hacer con su energía, con su tiempo, con su capacidad. Gracias por que con tu voluntad nos riegas de vibración de ingenio, inteligencia y optimismo.

  2. Muchas gracias por tus palabras, Suso. Hay también alguien, un intelectual del no recuerdo su nombre, que dijo: ” Ni soy feliz ni falta que me hace. ” Al principio me molestaron sus palabras, tan grises, después comprendí que encierran también una enseñanza y es que no se puede ser feliz todo el tiempo, ni optimista cada día.. pero, en definitiva, si al final la tónica de tu vida es la serenidad, la aceptación de la realidad,( sin confundirla con conformismo), y una actitud positiva que se transmita a tu alrededor, igual podremos decir que sí, que hay también felicidad en el mundo y en cada uno de nosotros, a pesar de todo.
    Un abrazo

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