El pastor mentiroso

Quizás, hoy también sea un buen día para escribir sobre la bondad de los seres humanos.Trabajar con niños pequeños me hace pensar que, a pesar de las tragedias que se suceden a diario,  el ser humano está también  lleno de bondad en su interior, y que sólo el tiempo va transformando su esencia con los avatares de la vida.

Hace poco conté a los niños y niñas de cinco años el cuento de Pedro y el lobo. Cuando el pastor miente por tercera vez, pregunté a los niños y niñas qué debían hacer los campesinos, si ayudarle o no ayudarle y darle su merecido por mentiroso… Las respuestas de las niñas y los niños me emocionaron:

_No, castigarle no, estaba de broma, él no quería hacer daño a nadie.

_ No, pobrecito, él no es malo y pobrecitas las ovejas, si no le ayudan se las va a comer el lobo.

_ No, vamos  a dejarle una vez más a ver si piensa…

Ninguna niña y ningún niño querían castigar al pastor por mentiroso. Todos y todas propusieron una nueva oportunidad para él. A mí estas respuestas me dejaron  muy, muy pensativa… y esperanzada.

La forma en la que los niños y las niñas trataron  el cuento, también me hizo  pensar que la manera de resolver los conflictos en clase, y en casa, puede ser un buen ejemplo que ellos interioricen. Por milésima vez, hoy pienso que estos niños y niñas son los hombres y mujeres del mañana. Y me gustaría que entre ellos no crecieran  jamás las semillas de la violencia. Un grano de arena, una oportunidad al pastor “para pensar”,  en estos tiempos, ya es algo.

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