“A pesar de todo…”

Hoy es el día de la conmemoración del holocausto judío y otros crímenes contra la humanidad. Es el día establecido por las Naciones Unidas  al coincidir con la liberación del campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau.

Monumento a Anna Frank. Amsterdam.

Monumento a Anna Frank. Amsterdam.

Supe de este holocausto por primera vez en mi vida a través de una serie de televisión de mi infancia que tenía ese mismo nombre. Se supone que no podía verla, pero yo procuraba esquivar a mi abuela para ver algún capítulo.  Con razón las series y las imágenes deben ser ofrecidas a los niños en su momento adecuado, porque aunque me creía mayor,  allí vi por primera vez la escena de la  violación de una niña por parte de unos soldados nazis, nada explícita, pero lo bastante comprensible como para causarme un fuerte impacto. Hasta ese momento nunca había pasado por mi cabeza nada semejante, ni sabía que eso existía, ni que la mente humana pudiera idearlo. Esa escena se convirtió para mí en la viva imagen de la guerra y sus consecuencias. Y aún cuando hablan de guerra, me vienen a la mente aquellas imágenes terribles que tristemente estarán también  ocurriendo en estos mismos momentos en cualquier zona de conflicto. Y eso ratifica de alguna forma el que memoria histórica nos sirve, desgraciadamente,  para poco.  Después de aquello, seguí indagando  y leyendo, y así me topé con el diario de Ana Frank que leí siendo muy, muy joven.

He leído el libro de Ana Frank varias veces después. Sigue estremeciéndome su belleza. Y sigo emocionándome al pasar por delante de aquella casa, en Amsterdam. A pesar de todo, sigo quedándome con sus palabras escritas antes de ser capturada, porque al menos, invitan a la esperanza: “A pesar de todo lo ocurrido, sigo pensando que la gente es, de verdad, buena de corazón.” (Ana Frank)

 

Realidades

Me ha dicho que estuvieron charlando su vecina y ella, y que vieron como el marido de la vecina sacaba el coche del garaje y les saludaba con el brazo, como siempre. Al llegar a casa, mi padre y ella hablaron también de los problemas cotidianos, más bien de los nuestros , los de sus hijas. Que mi padre le daba consejos acertados sobre cómo resolver las preocupaciones y que  a ambos  les envolvía la misma paz reconfortante de siempre, en la cálida barriga de su hogar.

Mi madre tiene dos vidas, la diurna, ocupada por la realidad tangible que la rodea ahora, en la que no le falta el cariño, a pesar de la ausencia de muchos de sus seres  queridos ,y la nocturna, donde habita un mundo poblado de sueños en los que puede convivir y conversar con todos aquellos a los que echa de menos. Dice ser feliz con sus dos mundos.

Me pregunto cuál de ellos es más real. Al menos para ella.

Dolores

Cada vez que oía hablar de dolor de corazón, pensaba egoístamente sólo en el mío, en el dolor que me, me, me, me , me han provocado en la vida. Pero pocas veces he asociado esta expresión con el que yo he, he, he, provocado en los demás. Sentir este dolor tambien es necesario. No es culpabilidad, es aceptación. Y no hay ninguna connotación religiosa en este pensamiento y en estos sentimientos. Sólo son pequeños descubrimientos personales. Quizás a muchas personas nos ocurra lo mismo…

Corazón de té

Unos buenos amigos me han regalado una tetera de cristal. Puede ponerse sobre un pequeño soporte que encierra una velita para mantener el té caliente. Me fasciné la primera vez que la vi en su casa, en Holanda, y me han regalado una preciosa, con el mismo sistema. Es tan frágil y bonita que me da miedo romperla, y por ahora, la tengo en la estantería. Su transparencia y delicadeza me reflejan los sentimientos de las personas que me la han regalado. Son tan extraños los objetos y su simbología, tan misteriosas las emociones que puede producirte un regalo, tan sorprendentes los sentimientos que puede transmitirte un objeto simple regalado desde el corazón…

Por ahora, no quiero usar mi tetera nueva de cristal, no ahora que estoy trabajando y corro durante todo el día con ella en la mano, y me he comprado otra, más simple, que tiene un pájaro en la tapadera, un pájaro como una estatuilla a punto de echarse a volar. Miro mi pequeñez humana a través de la fascinación que me producen ciertos objetos simples, que no son joyas, ni extravagancias caras. Sólo objetos como éste, dispuesto a guardar, encerrados en su corazón caliente, un montón de sentimientos difíciles de explicar…

Un mundo imperfecto

Aunque no quisiera hacerlo, cuesta en estos tiempos no sucumbir al desencanto social, así es que tendré que asumir que tanta gente esté deprimida y desolada, aunque yo no pueda soportarlo por mi afición a la empatía. Aunque no quiera perder la fe en la vida, hay veces que es duro mantenerla, porque puestos a pensar…cuesta creer que este mundo sea una creación tan imperfecta.

Si somos hijos de un dios mayor, que es todo amor, por más que me lo expliquen no encuentro el porqué a tanto sufrimiento, ni con qué objetivo. Si es para alcanzar alguna luz divina, me gustaría que me hubieran preguntado si estaba dispuesta a pasar por ciertos caminos para alcanzarla, probablemente hubiera dicho que no, que me conformo con un “a media luz”. Si tenemos un karma o algo parecido no lo entiendo, y si la vida es sólo un paseo por el universo, tampoco. La certeza de no saber nada, no sé si me da placidez o inquietud. Pero no tengo más remedio que aceptarla.
Aunque no le encuentre ningún sentido al dolor del mundo.

Durante años pensé que éramos todos iguales ( qué ingenuidad…) eso nos decían las monjas en el colegio. Miro hacia atrás y pienso en lo diferente que puede ser la vida con sólo nacer en un lugar más al norte o al sur, al este o al oeste del planeta. Lo diferente que puede ser si tu genética es de una forma o de otra, si tus padres fueron o son o no felices, si tienen o no dinero, si disfrutaron también ellos o no de educación y cultura. Si te aman o no te aman , o peor, te abandonan. Si tu juventud o tu adolescencia fueron por un camino o por otro. Porque una decisión en la vida y más aún si es en la adolescencia ,o en la juventud, puede marcar toda una vida…
Seguiremos manteniendo la fe, la fe en los niños y en las niñas, en el futuro, y no sé por qué camino. Continuaré por el de la educación, porque es el único camino que puede mantener en una sociedad las esperanzas. La política asquea, aunque Aristóteles la considerara entre las excelencias humanas. ¡Ay, si levantara la cabeza…!