Círculos

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Ellen kooi

A veces, sólo a veces, me gustaría regresar a algunos momentos de vuestra infancia. Recoger aquello que se cayó, lo que se perdió, llegar a tiempo al lugar al que no llegué, tomar otro camino que entonces tomé, y mover las piezas del pasado como un puzle. Pero de pronto, he descubierto que el tiempo no es nada lienal, y que el círculo de la vida me repite que este es el tiempo, el lugar y el momento perfecto . Es este el momento de todo: este preciso momento. Madrid-20130217 Ellen Kooi -Velsen sloot mist www.espacioliquido.net

APPLE

De nuevo, cuando un libro me impresiona por alguna causa, lo hago saltar de las páginas de mi club de lectura hasta aquí. Esta vez, ha sido la biografía de Steve Jobs. Dejando a un lado su peculiar personalidad, los momentos de la presentación del primer Macintosh en el mercado, son tan emocionantes que dejé el libro a un lado y busqué las imágenes. Son pura historia y testimonio de “mi” siglo. Del siglo XX. Emocionante momento :

En busca del tiempo perdido

No me gusta comparar nuestro tiempo con los anteriores, no me gustan esas comparaciones donde nos hacen engañarnos pensando que cualquier tiempo pasado fue mejor. “Antes no había tantas enfermedades”, por supuesto, la gente se moría antes de que pudieran tratarlas, descubrirlas o investigarlas. ” Antes los niños estaban mejor educados” . Sí, mejor adiestrados, y adoctrinados, educados no lo creo, no lo creo en absoluto. “Antes no había tantas depresiones” Ya… que se lo pregunten a los pozos de las casas de los pueblos, a las charcas, a los ríos y a los puentes, a los cuchillos de las cocinas, a los tubos de pastillas de los botiquines familiares. No, antes no había tantas depresiones. No había tiempo…

Amo mi tiempo con sus dificultades, y no echo de menos ningún otro tiempo perdido.

Caín y Abela

” tota” firmó solemnemente mi hijo en la pared cuando tenía muy pocos años.Que por si alguien se despista, es un “tonta” rotundo.  Era su forma de manifestar el enfado contra su hermana cinco años mayor que él. Otras formas más sutiles consistían en esconderle algo para que ella no lo encontrara. Su hermana lloraba y protestaba y no había forma de encontrar lo perdido, hasta que empezamos a descubrir por toda la casa: zapatillas, bolsitos, lápices, etc.  Ella respondía a estos ataques casi siempre, verbalmente, de forma mucho más directa.

Pasados unos cuantos años, las peleas consistieron en luchas de poder, sobre todo,  por el mando a distancia y la televisión. De forma que mi respuesta,  en cuanto aparecía la discusión, era la de guardar el mando y apagar la tele. No sin cierto placer, porque cuando llego de la escuela ansío el silencio… Aprendieron entonces a negociar para no sucumbir ante el televisor y mi negativa a encenderlo, a pesar de sus llantos y protestas. Así es que alguna vez llegué a preocuparme porque siguieran riñendo de mayores, pero…

No puedo creerlo. Dejaron la niñez más tierna atrás y todo se volvió amistad entre ellos. ” No le castigues, por favor”.  Era la frase favorita de uno hacia el otro, dirigida a mí. La defensa mutua se volvió el arma más poderosa entre ellos y contra el mundo, y ahora… ni siquiera soy capaz de explicarme cómo hemos conseguido esa relación tan sumamente armoniosa entre dos hermanos . Se protegen, se llaman por teléfono, se escriben si están lejos, se mandan fotos, se cuentan confidencias…

Nunca dejaré de pensar que en esto de la educación de los hijos, por mucho que te esfuerces, hace falta una dosis de buena estrella. A veces los miro, y aunque se que me he equivocado en muchas cosas, se que en esto, en la relación entre ellos, no. En eso, ni siquiera yo esperaba tales resultados. Casi no quepo en la silla frente al ordenador. Cosas que se sienten…