San Antonio y el perrito

Rezar a san Antonio es lo que ha hecho siempre mi madre cuando algo se nos ha perdido. A mí no me ha traspasado esta costumbre, pero últimamente nos hemos abonado a este santo, y andamos recuperando la tradición, por pura necesidad. 

El perro de mi hija,  J. se perdió el último día de fiesta en la ciudad. Tras horas de búsqueda, nos fuimos a dormir desolados. ” Habrá que rezar a San Antonio”, dije después de que la fórmula nos funcionara con las últimas llaves, de una amiga, perdidas en un parque.

A la una y media de la noche sonó el teléfono. J, dormía en la puerta de una ermita del casco antiguo de nuestra ciudad. Alguien leyó la placa con el nombre y el número de teléfono. ” ¿Dónde está la ermita?”preguntamos  llenos de excitación, y una chica jovencita nos dijo que el perrito estaba  en la puerta de la ermita de San Antonio…

El reencuentro fue emocionante.  ” ¡Estábamos rezando a San Antonio!” le dijimos riendo a la amable rescatadora. Y al despedirnos y preguntarle su nombre nos dijo: ” Me llamo Milagros  y es el segundo perro que devuelvo a sus dueños.”  Todos reímos agradecidos. 

El sorteo

Aunque ya tiene veinte años, me contó que recordaba perfectamente y con emoción, la anécdota de su maestra de primero de primaria. Doña Rosi era una maestra de la antigua escuela, con algunos métodos rígidos, pero una persona de grandes afectos.

Ese día, la niña acudió al colegio nerviosa y excitada por la llegada de su nuevo hermanito.Tenía seis años y se consideraba alguien muy especial por ese acontecimiento. Era viernes, día de ” sorteo de cuento” en el aula. Nunca le tocaba el dichoso cuento, pero siempre ponía mucha ilusión en este momento, como todos los niños y niñas. Ese día en concreto, se sorteaba un título sugerente: “Tengo un hermanito” y mientras “Doña Rosi” paseaba arriba y abajo preparando el sorteo, en un momento se inclinó hacia ella y le susurró cerca de su pequeña oreja infantil: ” Mi número preferido es el dos.”

Ese día, a la niña le tocó el cuento.

Aunque ya tiene veinte años, dice que siempre, siempre recordará a “Doña Rosi.” Y es que, a veces,para los niños, los pequeños gestos valen más que las grandes hazañas.

Dánae y la lluvia de Oro

Después de leer la tórrida historia de amor entre Felipe II  e Isabel de Osorio, parece imposible no buscar ese cuadro sobre Dánae que Tiziano pintó para el monarca. Y entre la biografía real del rey, la literatura, y la pintura, dejar volar la imaginación. Comparto abajo también una obra para vihuela de Diego Pisador,de su libro de música para vihuela dedicado a Felipe II. Amor y arte, buena conbinación para soñar y sentir en estos tiempos de gélidas primaveras.

Dánae y la lluvia de Oro, Tiziano.

Dánae y la lluvia de Oro, Tiziano.

 

 

La verdad

Madurar es levantarse por la mañana pensando que el infierno puede esperar. Que en nuestra soledad existencial, sólo tú  misma puedes construirte el cielo, e invitar a tu cielo a los que elijas.  Que las voces y los oídos de los demás, pueden pasar ya cerca de ti sin dañarte, o quizás, haciéndote cosquillas. Saber que la verdad tiene las patas muy largas y la mentira, muy cortas. Que el mundo es ancho y grande, y que abarca mucho más que el fondo de tu calle. Y que pase lo que pase, cada día sale el sol, aunque sea detrás de las nubes.

Y que  seguirás  amando a los que están en tu  corazón por encima de abismos y montañas…. Todo esto, entre otras cosas.

Seré Ilógica

Hace muchos años descubrí a una Gloria Fuertes que creo que es bastante desconocida, y me refiero a  su faceta de poeta para adultos. También me pareció fantástica:

Seré ilógica

si lo lógico es ser catastrófica. 

Si a veces me llevo mejor 

con los enemigos que con los amigos, 

seré ilógica. 

Si en el amor ya no quiera nada que no sea todo, 

seré ilógica. 

IIlógica ( sólo en estas tres cosas).

(Gloria Fuertes)