Compañía

Me sorprende mi gata, Mafalda. Cuando entro por la puerta me llama para que la acompañe al plato de comida, pero está lleno. Así es que me pregunto qué quiere, y ya lo sé. La acaricio y me quedo a su lado, y entonces ella come del plato mientras la miro. Es lo único que quiere, que la acompañe mientras come. Mira hacia atrás, asegurándose de que estoy ahí… y me recuerda a los niños pequeños de mi  escuela, tan preocupados porque les prestes atención por las buenas o por las malas, tan interesados  en que estés a su lado. Sentirte cerca  les importa tanto como a mi gata. Al final, todos somos animalitos  de compañía.

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