El anillo mágico

Le he dicho que la voy a echar de menos cuando se vaya de mi aula y comience primero de primaria. Es imaginativa, dulce, cariñosa y con mucho carácter. “Yo a ti sí, pero tú a mí no”, me ha contestado ella. “¿ Te digo por qué?” ha insistido con una gran sonrisa… ” Porque te he traído este anillo para que te acuerdes de mí y no me eches de menos”. Entonces ha colocado un anillo realizado con un botón de madera de colores en mi dedo anular de la mano izquierda. ” ¡ Por supuesto, no voy a olvidarte, pero con este anillo es cierto que ya no te echaré de menos.” Y ella ha asentido con su cabeza llena de rizos y sus intensos cinco años.

5 pensamientos en “El anillo mágico

  1. Puede ser q ocurra al contrario, que en sus intensos cinco años te olvide un poco.
    Cuánto amor se desprende de tus historias con los alumnos. Que lástima q no pueda llevar a mi niña a tu cole.

  2. Eso es exactamente lo que ocurre siempre, ellos olvidan… yo no. Pero es ley de vida…

    Gracias por tus palabras preciosa, un abrazo.

  3. Anoche, mientras llenaba el lavavajillas, estuve pensado en esta entrada. Creo que me equivoqué, si que recordamos a los/as maestras de nuestra infancia. Hace no mucho tiempo, hablando con una conocida sobre sus razones para ser maestra, me contó que vivió una experiencia mala con su maestra y eso la llevó a ser maestra, para cambiarlo.
    Yo recuerdo perfectamente a una dulce maestra “Doña Tenti” estuvo sólo un año con nosotros, pero fue imposible olvidarla. Sustituyó a mi maestra habitual, cuando estuvo enferma. Mi maestra “de siempre” hacía que los niños se hicieran pis encima de miedo. Así que “Doña Tenti” que nos enseñó canciones y nos daba besos, nos pareció a todos el paraíso.
    Lloramos todos muchísimo, incluida ella, el día que se marchó. ¿Cómo olvidarla?

  4. Bueno, los alumnos y alumnas más mayores de otros cursos sí recuerdan, te paran por la calle, te reconocern, te preguntan, te besan. A mí me hace muchísima ilusión. Pero los peques de infantil a veces, te recuerdan, y a veces no. Son muy peques, pero he descubierto que eso le da mucha más pureza a la relación. No esperas nada a cambio, es una dimensión muy humana, muy espiritual, confías en que lo que has dado permanezca en ellos, y se manifieste en sus vidas. Da igual que te recuerden o no, eso no es relevante…

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