Padres

Cada vez veo a más padres implicados en mi escuela.No me refiero a padres en general, sino a hombres. Me enternecen sus cuidados, su ternura, la forma de hablar y tratar a sus niños o niñas .Cómo cuidan los rituales de despedida, las caricias, los besos. Como acuden con los pequeños  al pediatra, y vuelven llenos de explicaciones que repiten con delicadeza delante de ellos. Si tengo en cuenta que hablo de una escuela rural, esto aún me enternece más. Porque rompe todas esas ideas preconcebidas durante muchos años en ese ambiente, sobre que los niños son de las madres, o que los hombres no pueden ofrecerles los mismos cuidados y ternura. Sobre todo cuando se trata de niños y niñas de tan poca edad como mis alumnos y alumnas de Infantil.

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Veo a mi alrededor  casos especiales, de niños y niñas que necesitan cuidados de salud muy  delicados, y hay un hombre en ese puesto paternal, mientras la madre trabaja. Me ha costado  aceptar esto. Para mí, durante años,  la figura de la madre  fue  insustituible, por muchos padres, abuelas etc que se pusieran por  delante. Pero no, creo que estaba equivocada. Es amor lo que necesitan los niños y niñas. Amor.

Los padres que veo me dejan sentada. Iba a decir, me dejan de piedra, pero mejor diré, que me dejan de miel…

Ayer, una de mis pequeñas salió corriendo al pasillo: ” Papá, que no te he acariciado el cuello. ” Y aquel hombretón se dio la vuelta, se agachó y la niña le acarició . Unos minutos después, esta niña  me preguntó: ” ¿ Y mi amiga, llamamos a mi papá y le digo que si le deja también a ella?” Le dije que no, que no creo que a su amiga le interesara mucho ni a su padre tampoco. Creo que el cuello de este hombre es para ella como el de un dios.

Después, otro padre  me envió un poema escrito a su hijo. Se me saltaron las lágrimas, por supuesto. ¿Dónde estaban estos hombres en mi juventud? Sencillamente no abundaban a mi alrededor. Y si estaban, tenían mucho cuidado de no dejarse ver. Una educación y una cultura no les dejó expresarse. No al menos, aquí, en España.

Es una fortuna  que las cosas hayan cambiado en este aspecto. Aunque luego me entra la desazón. ¿Será por el paro? Probablemente… pero al menos, si  estos hombres no pueden ofrecer materialmente todo lo que quisieran, también es verdad que pueden dar, a cambio, a sus hijos,  algo  muy positivo en  medio de este desastre: el amor, el cariño, la atención. La ternura. Que no es poco…

MAHMUD DARWISH

LECCIONES DEL KAMASUTRA

Con la copa engastada de lapislázuli

la espero,

junto al estanque, el agua de colonia y la tarde

la espero,

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con la paciencia del caballo preparado para los senderos de la montaña

la espero,

con la elegancia del príncipe refinado y bello

la espero,

con siete almohadas rellenas de nubes ligeras

la espero,

con el fuego del penetrante incienso femenino

la espero,

con el perfume masculino del sándalo en el lomo de los caballos

la espero.

No te impacientes. Si llega tarde

espérala

y si llega antes de tiempo

espérala,

y no asustes al pájaro posado en sus trenzas.

Espérala,

para que se sienta tranquila, como el jardín en plena floración.

Espérala

para que respire este aire extraño en su corazón.

Espérala

para que se suba la falda y aparezcan sus piernas nube a nube.

Espérala

y llévala a una ventana para que vea una luna bañada en leche.

Espérala

y ofrécele el agua antes que el vino, no

mires el par de perdices dormidas en su pecho.

Espérala

y roza suavemente su mano cuando

poses la copa en el mármol,

como si le quitaras el peso del rocío.

Espérala

y habla con ella como la flauta

con la temerosa cuerda del violín,

como si fuérais dos testigos de lo que os reserva el mañana.

Espérala

y pule su noche anillo a anillo.

Espérala

hasta que la noche te diga:

no quedáis más que vosotros dos en el mundo.

Entonces llévala con dulzura a tu muerte deseada

y espérala…

( Mahmud Darwish )

VUELTA A EMPEZAR

La escuela produce vértigo. Empezar hace ilusión y se siente también  preocupación. No son buenos momentos para la enseñanza. No son buenos momentos para la libertad. Pero cuando entras en el aula y se produce esa avalancha de energía, sonrisas, ilusiones, en incluso lágrimas, un impulso de vida te recorre por el cuerpo y te llega desde las venas hasta el corazón. Y es ahí, precisamente, en el corazón, donde finalmente descubres que estás en ese lugar  por algo. Que lates de forma especial, porque es tu esencia la que se mueve dentro de ti, la esencia que te llevó a ser maestra.

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Envases

«Estamos en plena cultura del envase. El contrato de matrimonio importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo, y la misa más que Dios. La cultura del envase desprecia los contenidos». Eduardo Galeano.

SOLAN DE CABRAS

Añadiría : Las casas más que los hogares, los coches más que los viajes, las  fiestas de cumpleaños más que la felicidad de los niños, las fiestas de comunión más que el desarrollo espiritual , el egoísmo de los padres y mádres divorciados más que el equilibrio psicológico de los hijos. Las herencias más que los lazos familiares, el dinero a toda costa más que los principios. El egocentrismo más que la amistad. Que te lean a toda costa más que escribir lo que de verdad sientes. Tener amigos en las redes sociales más que en la vida real. En fin… Salvémonos como podamos….  Fantástico Eduardo Galeano en su reflexión.

 

La carta de Fred

Como siempre, la radio me ofrece historias maravillosas para escuchar y contar. Puedes estar cocinando, o trabajando en otras cosas, y a la vez te permite dejarte llevar por la música y las palabras. Por eso me gusta la radio. Esta vez escuché la historia de la carta de Fred. Un hombre de 95 años que ha escrito una canción de amor para Loraine, su mujer durante más de setenta años y fallecida un mes antes de escribir la canción. A veces, pensamos que los mayores ya no tienen los mismos intensos sentimientos que los más jóvenes, pero yo estoy convencida de que sí, y la carta de Fred es un ejemplo. Os dejo un video con la historia y la canción, que al menos , a mí, me resultan conmovedoras.