Las Maestras de la República

 

Si pienso en la primera vez que pisé una escuela como maestra, puedo imaginar la ilusión que desbordaba a aquellas maestras republicanas que invadieron los pueblos de España con el cometido de educar en libertad y desde el corazón a un pueblo sumido en el analfabetismo y la pobreza. Aquellas heroínas, tenían delante un duro panorama que afrontar, pero, probablemente y desde el ” alma” pensaban que todo era posible.

En la escuela de Magisterio, me di cuenta de que no, no eramos tontos ni atrasados. Habíamos tenido grandes educadores, grandes proyectos d educación en nuetro país… entonces…¿ Qué había pasado? ¿Por qué habíamos vivido una escuela tan triste, tan retrógrada? ¿ Por qué mi madre me daba una tila cada mañana para afrontar el miedo que me producía ir a aquel lugar siniestro?

¡ No fue para tanto! me dicen algunas personas… Sí, sí fue para tanto, y además, lo más terrible es que hemos encerrado aquel miedo en el corazón, regándolo para siempre. Es ese miedo  que enfrenta luego a los padres de hoy a los maestros y maestras que somos ahora. Como si ese miedo y ese dolor trataran de vengarse de nosotros, los que ahora estamos ejerciendo, pagando todos el precio de aquella escuela negra y oscura que nos dejó el franquismo. Una escuela con maestros y maestras, muchos de ellos con formación pedagógica y psicológica menos que mediocre, por no decir nefasta,  y que sustituyeron  a los educadores y educadoras que con todo su bagaje cultural y todas sus ilusiones fueron depurados, se exiliaron, o  se consumieron en alguna cárcel o alguna fosa a donde fueron a parar sus huesos tras ser fusilados.

Quizás se entienda todo mucho mejor, cuando se ven documentales como el de las maestras de la República. No, no éramos tontos. Las maestras y los maestros de la República, gente con formación pedagógica y didáctica que trataron de educar en libertad,  existieron. Y desaparecieron… Aunque su espíritu sigue vivo, para quien quiera recoger su testigo, aun en estos malos tiempos para la libertad y para la Escuela Pública.

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LA MALETA MEXICANA

Hay historias que son como cuentos de hadas, de duendes. Relatos inexplicables que nos hacen preguntarnos por el sentido oculto de la realidad. Por todos esos mensajes que nos manda la vida y que nos pasan desapercibidos hasta que se hacen demasiado evidentes.

Se proyecta 'La maleta mexicana' en la Biblioteca

Quizás estos tiempos de progresivo oscurantismo constituyan el momento adecuado para que se haga un poco más de la luz sobre un asunto tan doloroso como nuestra terrible guerra civil. Eso es lo que ha supuesto para mí ” La maleta mexicana”  un documental que hemos podido disfrutar dentro del Festival de cine documental Extremadoc, y que cuenta la historia de los 4.500 negativos que los fotógrafos Robert Capa, David Chim y Gerda Taro tomaron cuando fueron testigos directos de nuestra Guerra Civil. Estos negativos ” desaparecieron”  y han  permanecido  ocultos durante 70 años, siendo recuperados después en el interior de una maleta que viajó a México, probablemente en el barco en el que se trasladaron tantos y tantos exiliados que buscaban la salvación en aquel país.

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Es imposible condensar en unas palabras todas las emociones  que se vivieron  durante la proyección de este documental. Pero el silencio,  la angustia y las emociones contenidas resultaron evidentes. Se palpaban en la sala. Me resultó muy triste averiguar que poseo tanto  desconocimiento sobre esta parte de nuestra historia. Nunca estudié en la escuela nada de lo que pasó… Los estudios posteriores trataron el tema de puntillas.  Todos hemos hecho un poco de trabajo autodidacta en este sentido. Casi siempre  movidos por las emociones, por los testimonios familiares de todo tipo, por la pura necesidad de saber la verdad. Una palabra tan difusa en una guerra.

Me quedo con una reflexión que se hace en la película y a la que no he dejado de dar vueltas: Todos sabemos cuándo empezó esa guerra. También la fecha en la que acabó. Pero… ¿Cuánto dura una posguerra?

Extremadoc nos ofrece una nueva película este miércoles, 23 de octubre  en la biblioteca  Pública de Cáceres a las siete de la tarde. Creo que, como maestra, me  resulta casi obligatorio asistir…para seguir preguntándome , buscando verdades y buscando respuestas…

WILD WORLD

Sólo he tenido que escuchar este tema y me he ido rápidamente a las escaleras de mi instituto. Mucha gente tocaba la guitarra, cantaba, componía sus propias canciones. Algunos chicos del instituto Brocense  se unían a nosotros.Entre ellos, mi amigo Javi, al que no he vuelto a ver, desde hace muchos años. Tocaba la guitarra acústica. Y cantaba, entre otros, este tema.

 

Priorizar

Mi abuela decía que las malas costumbres se hacen leyes. Y esta disciplina me ha hecho ,muchas veces, olvidar algunos placeres por el miedo a acostumbrarme a ellos. Como por ejemplo, el placer de:

NO HACER NADA.

Intento inútilmente darme ese placer, pero no lo consigo. Así es que te encuentras con el consabido: Debes priorizar: Familia, amor, amigos, casa, trabajo, estudio, ocio. Intento reorganizar una y otra vez la lista, pero cada día es un día nuevo y diferente  y necesito actualizar eta  lista cada mañána  de una forma distina. El caso es que no puedo eliminar ningún elemento. Porque cada uno de ellos construyen el esqueleto, el alma, de mi vida. Entonces…

Seguiré en busca del tiempo.

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Escuchar

Somos lo que escuchamos…proclama una cadena de radio a la que me sintonizo nada más despertar. Es un canal de rock. Y cada día me pregunto si esto será cierto…

Soy entonces, rock. Risas en el coche. Conversaciones infantiles, palabras de amor al teléfono. Charlas con mis hijos.  Horrores en las noticias. Música. Y más charla con mi madre. Más música. Mi familia. El relato íntimo de un libro.

Durante años no usé la televisión. He vuelto a deshacerme de ella.

¿Es cierto que somos lo que escuchamos?

Temo por mis hijos.

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Me lamento de lo que escuché en el colegio durante años. Y de los mensajes que me transmitieron  algunos que decían amarme. Imagino que todos esos mensajes estarán grabados en mi cuerpo. Porque debe ser cierto: Somos lo que escuchamos.

Hay que ser selectiva.