Metralleta

Las heridas profundas del corazón, llegan a trastornar los sentidos.

El mar puede ser una inmensa lágrima.

Una mano tendida para ayudarte: un puño agresor.

Unas palabras de cariño, una metralleta.

Alguien dice ” ta” y en tus oídos es: tatatatatatatatatata

Y sientes las heridas, sangrando.

La diferencia entre heridos y heridos, es el nivel de consciencia, es comprender que esto te ocurre y saber por qué te ocurre.  No seguir ciego, mudo, sordo, sangrante, y al acecho  por la vida.

No somos tan importantes como para que todos actúen con el fin de  herirnos. Hay que escuchar el propio corazón. Ahí está todo…

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