Nueva Navidad

Es cierto que ya no está mi padre para echar polvos talcos fabricando la nieve de Belén. Tampoco se escucha la voz de mi abuela, para decirme que empieza la lotería. Mi tía no saca los dulces, mi madre no cocina sin parar. El bullicio de los primos, los tíos, el paseo hasta San Blas vestidas de fiesta para visitar a familia y amigos tocando la pandereta. La copita de anís.

La casa de mi infancia ya no existe. Mis tíos ya no viven en San Blas. La mayoría de la familia se fue para siempre… Pero…¡ Por supuesto! Hay un nuevo Belén, una nueva mesa, nueva familia y sonrisas, más jóvenes, nuevas vidas…un árbol con bolas y colorines.

Una nueva familia se sienta a la mesa. Y alrededor, el recuerdo de todos los que se fueron, pero de algún modo, permanecen a nuestro lado.

Feliz Navidad.

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Esperar

Estoy comenzando a formarme como musicoterapeuta. Vivo los comienzos de mi andadura, pero ya puedo sentir los efectos de esta fase de formación en mi propia vida. La musicoterapia es un camino fascinante para a yudar a los demás a través de algo tan delicado y maravilloso como la música, pero es también una senda de autotransformación sin la cual sería imposible poder ayudar a nadie.

Amo la Música tanto como a la Literatura y a cualquiera de las artes. Pero esto es algo más. Hay que ir más allá…
Estoy profundamente implicada y fascinada con mi nuevo camino. Y hay muchas cosas que estoy aprendiendo. Cosas sencillas, básicas en apariencia, pero profundamente complejas: Esperar, empatizar, expresar.

Por ahora, ESPERAR, es una de las grandes palabras que faltaban en mi vida. Tiempo, tiempo, tiempo… para ver nacer los frutos. Y estoy tratando de llevar esta palabra a cada rincón de mi alrededor: la familia, los amigos, la escuela. Y también a cada rincón de las cosas más simples de la vida: la cocina,tocar el piano, aprender un nuevo instrumento, escribir. Para todo hay que saber esperar…
Tiempo, tiempo, tiempo y presencia.

Hannah Arendt

Dentro de la primera semana del ciclo de películas en versión original que hemos podido disfrutar en el único cine comercial de mi ciudad, tuve la oportunidad de ver un film sobre la historia  de  Hannah Arendt.

annah

Las películas en versión original tienen una contundencia que impacta mucho más que las dobladas, y en especial cuando se trata de temas tan importantes como el que se presentaba en esta película. Hanna Harendt era una famosa filósofa judía de orígen alemán que vivía exiliada en Estados Unidos. Era, pues, la persona adecuada para escribir un reportaje sobre el juicio que se estaba celebrando en Jerusalén al lider nazi Adolf Eichman en 1961.

Todos esperaban un reportaje que reflejara la imagen  de una bestia criminal, sin embargo, Hannah  no se dejó llevar fácilmente, y como es propio de una filósofa, pensó, reflexionó, y llegó a la conclusión de que el hombre al que se estaba juzgando no representaba el mal sino que era un hombre simple que había seguido órdenes sin utilizar profundamente la  razón, y sin poseer unas profundas convicciones contra las víctimas,  sino sólo una simple mente burócrata con fatales consecuencias.

Hanna recogió sus artículos en un libro que llamó Eichman en Jerusalén y le puso como subtítulo Sobre la banalidad del mal .

No era esto lo esperado por la comunidad judía internacional que se indignó gravemente con su insumisión al igual que muchos intelectuales, que se vieron divididos en sus opiniones sobre ella. Afirmar que el mal podía ser obra de gente corriente, o criticar a los líderes judíos que actuaron en el holocausto de forma indirecta era demasiado para la sociedad de los años sesenta, aunque al parecer, también sus opiniones siguen molestando en la actualidad.

Comparto absolutamente la opinión de Hanna Arendt. El mal puede surgir de cualquier persona simple y corriente.De cualquiera de nosotros.  Eso es lo más terrible y lo más provocador de su teoría. Pero creo que, irremediablemente, es lo que nos cuenta la historia del mundo.

Banalizando un poco, me quedo con unas frases de “persona”, que aparecen en la película. Cuando le pregunta su amigo del alma, indignado, que si ella no ama a su pueblo, Hannah contesta que no sabe amar a ningún pueblo, sólo a sus amigos. Me parece un momento precioso de profunda honestidad y sencillez humana.

Recomiendo, sin dudas, la película sobre ella y, por supuesto,   sus libros.