El cielo de agosto

Es posible necesitar gafas de luna. Esta noche lo descubrimos cuando su intensidad nos deslumbró. Fue al cerrar los ojos cuando sentí cómo unas grandes olas surgidas del lago se acercaban a nosotros. Entonces, me retiraste el pañuelo, dejándolo caer sobre mis hombros, para que prestara atención y descubriera que no eran olas lo que escuchábamos, sino las hojas de los árboles que movían sus ramas tapando, a veces, la luz y creando sombras sonoras en nuestros rostros. Y que nuestra barca no era sino un enorme canchal en medio de un paisaje lunar al borde de un lago en calma.  Pero ya sabes que mi fantasía es más grande que mis orejas. Por eso volví a ponerme el pañuelo, y entre tanta belleza, te seguí contando…y buscando lágrimas fugaces entre las estrellas de agosto, para poder
pedirles juntos esos deseos que guardamos celosamente durante todo el año, solo para ellas.

Pareja enamorada y abrazada contemplando el mar y la noche estrellada desde un banco de piedra. Embezeta

Pareja enamorada y abrazada contemplando el mar y la noche estrellada desde un banco de piedra. Embezeta

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