En todo momento

Busqué el amor adolescente en aquella “pista” de pueblo, donde brincaban las motas de sol, colándose por las cortinas que apestaban a tabaco y a manchas de fanta, mientras bailábamos  las “lentas” italianas. Lo seguí buscado durante años, hasta que pude sentir el viento a través de las ventanas abiertas del coche, viajando sola, al fin, y escuchando otra música. Descubrí que no importaba equivocarme, no ser perfecta, no ser la mejor. Existía una forma de amor por encima de las cortinas de humo, de la amistad, de la aventura, de lo establecido. Supe que podía ser la más torpe reincidente en mis errores, trasparente hasta donar mi sangre al enemigo. Podía caer, equivocarme y sentirme abatida. Ya no importaba. Porque en todo momento hay una mano que me aprieta, la miro, y nos seguimos reconociendo. Pase lo que pase, con cualquier música, y en todo momento.

Sonia koch

Sonia koch

 

4 pensamientos en “En todo momento

  1. Esa mano que nos aprieta, la miramos y nos seguimos reconociendo, está en todas partes, con sabor a té, chocolate, café, vainilla, canela, eneldo o nuez moscada. Los optimistas siempre la encontraremos.
    Preciosa pequeña crónica.

  2. ¡Gracias! Pues sí, para encontrar esa mano, hay que tender la nuestra, aun a riesgo de perderla. Aunque vuelve a crecernos con más ímpetu, si cabe…

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