Mujer abeja

A partir de mañana, no podré ya perder mis pensamientos exprimiendo las naranjas, ni escribir de madrugada, o comer a las cinco de la tarde, y ralentizar la vida al ritmo del sol caliente. Sin prisas… Se acabó.

Mañana, y como hago desde hace décadas, volveré a mi rol oficial de “mujer trabajadora.”

Todo deberé hacerlo en un tiempo récord, y sin cometer errores. Si no limpio ya la casa, seré una ” descuidada”, si me levanto a limpiarla, antes de trabajar, seré una ” maruja”.  Si cuido de mis seres queridos, seré una “sacrificada” y si no lo hago, seré una “egoísta”.

Viajaré, enseñaré, cocinaré, saldré, haré  deporte, seguiré estudiando, atenderé a mis alumnos, cuidaré la casa, la familia, intentaré cuidar la figura…

Intentaré seguir escribiendo…

Para conseguirlo, robaré  horas de sueño, y quizás  de mimos, de espejo, de amistad, vinos y risas, e incluso de amor. Aunque intentaré acabar con este vicio cleptómano de mí misma.

No abarco más de lo que alcanzan mis brazos, y mi cintura ya no es la de una avispa, sino la de una abeja trabajadora.

Sólo algo me vuelve todo más liviano: No podría hacer todo esto, y sentirme feliz, sin ti, compañero de viaje. Tú, inagotable fuente de energía y entusiasmo, que supiste descubrir la miel de mi cintura, y reconociste en mí, a la mujer abeja.

edouard-gelhay-francia-1856-1939-mujeres-elegantes-en-una-biblioteca

Edouard Gelhay.

 

2 pensamientos en “Mujer abeja

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s