Las piedras

Sin saber cómo ni por qué, sentí un día una lluvia de piedras sobre la cabeza, los hombros, mís manos, mis pies. Busqué, desesperadamente, de dónde procedían y descubrí una mano, cobarde, a mis espaldas. No corrí, ni me escondí, aunque lentamente, porque aún no reaccionaba, comencé a protegerme. Las piedras siguieron cayendo sobre el asfalto, duras y pesadas, cargadas de locura y sinrazón, hasta que, de pronto, rebotaron en el suelo y comenzaron a perseguir a  aquella mano oculta. No me alegré, lloré por la tristeza de las manos cobardes.

Fue un sueño cargado de realidad. Mejor dicho, una pesadilla.

A salvo, con el sol sobre mi cabeza y llena de luz a mi alrededor, aquella mano…comenzó a correr despavorida.

. La envidia. Autor: ?

La envidia. (Autor:?)

 

 

 

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