Cada mañana

Atravieso varias cortinas hasta alcanzar el mundo. Y me ocurre cada mañana. Salgo, con esfuerzo, del útero cálido de mi casa, y antes de llegar, atravieso kilómetros de amaneceres violetas, olivos, aves, y nubes trepadoras. El camino va transformándose y yo con él, y mientras me preparo para esa entrada, utilizo un viejo recurso, la radio, que me deja escuchar lo que quiero a sinuosos intervalos marcados por curvas de alquitrán.

Rock FM despierta hasta la última gota de mi sangre dormida.

Las piedras centenarias forman un doble muro que me lleva al final del camino. Salgo del coche y, como cada mañana, vuelvo a nacer en mi destino. A lo lejos, las siluetas de unas pequeñas manos se agitan en el aire con un saludo, y yo las recibo como rayos del sol. He dejado todo el rastro de lo que me pesa por el camino y me siento liviana, transparente, para volver a empezar.

gabriel-moreno-3

Mujeres urbanas. Gabriel Moreno

,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s