Abandono

Las mañanas de mi calle, lugar de tránsito para personajes nocturnos y festeros, se convierte en un gran mantel de asfalto con sobremesa improvisada: migajas, restos de pizza y vasos de plástico o de cristal. El sol de la mañana proyecta el reflejo de líquidos, que supongo fueron bebidas inconclusas, ahora de turbio color y procedencia. Todos estos restos quedan abandonados en el suelo, en el capó de algún coche, o entre las rejas de alguna ventana. Cada huella cuenta una historia sorda que solo puedo imaginar, porque quedó silenciada a mitad de la noche, o al comenzar la  madrugada, y terminó en algún otro lugar lejos de mi calle. La perra Bimba mueve el rabo y se deleita ante el espectáculo de este festín urbano cargado de hastiada abundancia. Se lame satisfecha después de alguna golosina festiva, y yo me pregunto cómo esta sociedad en crisis puede crear tanto abandono…

La avenida. Ricardo Durán Urréjola

La avenida. Ricardo Durán Urréjola

5 pensamientos en “Abandono

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