Feliz año Nuevo bloguer@s amig@s

Mi última entrada del año es para dar las gracias y felicitar a esa familia bloguera que tanto cariño comparte conmigo.  Desde los viejos amigos y amigas, algunos de los cuales ya no escriben, hasta los más recientes, descubiertos en este año con sorpresa y mucha ilusión: Después de la Media rueda, Loretta Maio, Tintero y Pincel, Pluma y Luz…etc etc, porque es imposible nombrarlos a todos. Cada entrada que publico siempre tiene una noticia por parte de alguno de vosotros. Es muy gratificante y quiero deciros que no siempre puedo corresponder. Mi bloguito va a hacer este 2015 seis años, y como todos los “niños” reclama mucha atención, atención que me encanta darle, pero que no siempre puedo. Gracias a todos por estar ahí, es maravilloso poder contar con vosotros, gracias por apoyarme e impulsarme a seguir escribiendo. Gracias amigos, Feliz Año Nuevo y que sigamos blogueando muchos años.

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Foto. Triopía. (Holland-2010)

 

Años agridulces

Desde que comencé este blog, el café ha ido ganando espacio al chocolate. Revisando los números, veo que las entradas de 2009 y 2010, quizás peor escritas, son, sin embargo, más frescas y divertidas, y siguen leyéndose. Muchas cosas han ocurrido en estos años…algunas hermosas, otras verdaderamente cargadas de dolor. Aun así, doy gracias al bolígrafo y al teclado por poder condensar estas vivencias agridulces en textos, sobre todo en los infantiles, como  los que se han  publicado en mi libro.

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foto:Triopía

En el pequeño corazón de la escuela, como cada mañana hacemos cientos, miles de maestros y maestras, me expongo en la asamblea infantil. Después de ubicarnos en el espacio y en el tiempo, las letras y los números, los conceptos y los eternos temas de estudio son, en definitiva, un pretexto para hablar sobre lo verdaderamente importante: la vida y cómo vivirla. Cada mañana, una clase de filosofía, donde al final, los papeles se invierten y ellos, los niños y las niñas, son los profesores. Allí se destilan sus miedos y sus alegrías y a la vez vas poniendo orden en los tuyos propios. Todo se vuelve más sencillo, más simple, al lado de  las niñas y los niños pequeños. No hay en ellos un pasado que justificar, y tampoco un futuro del que sean conscientes, y ese ahora infantil se vuelve también tuyo. En el corazón de la asamblea surgen la mayoría de mis poemas y mis textos infantiles. Creo que sin la Escuela, mi visión de la vida sería diferente. Es cierto, el café ha ido  ganando terreno, al igual que el té, pero el chocolate lo he acumulado en los textos infantiles. Doy gracias, una vez más, como cada año, al que se va, al  2014 por tener este trabajo en una época difícil para todos,  un trabajo del que a veces protesto tanto y que tantas cosas buenas, al final, me ha dado y me sigue dando. Doy gracias por mi familia, mi casa y mis amigos y amigas. Por mis animales, mis libros. Y porque el dolor se siga diluyendo en la escritura y poder seguir amando,  enseñando, aprendiendo y , por supuesto…escribiendo la vida.

Mi Gran Teatro

Nuestra mesa cada vez tiene más sillas vacías, aunque de alguna forma, como nos pasa a todos, esos seres queridos siguen estando a nuestro lado.  En estos días es imposible no volver con los recuerdos de esos seres amados, a la infancia. La mía estuvo ligada de forma especial a nuestro Gran Teatro de Cáceres. Allí estaba mi familia: mi tía en la taquilla, mi padre, muy cerca, en  el cine Coliseum y mi madre y nosotras,  espectadoras de todo lo que se cocía por allí: artistas, músicos, vedettes con plumas, y películas a diario. Mis deberes escolares se realizaron en muchas ocasiones en la mesa de la taquilla, con el olor a tinta del sello de las entradas, y con el repiqueteo de la vieja máquina de escribir. En ese pequeño lugar los juegos eran mágicos, y cada objeto era una llave para imaginar. Había un  teléfono pesado y negro colgado de la pared que fue protagonista de muchas llamadas fantasma, en las que me yo me inventaba los personajes y los diálogos, unas fantasías, fruto de tanto cine…  los carteles con las fotos de los actores despertaban en mí sueños imposibles  y las actrices en  los pasillos brillantes, me llenaban la cabeza de pájaros. Allí estaba mi tía para darme un pescozón cuando me pasaba de la raya, y mi padre, vestido de príncipe con galas, para ofrecerme una sonrisa.

La cabalgata la veíamos desde las ventanas del teatro. Llovían los caramelos. Me sentía como una princesa, y pensaba que todas las familias tenían un teatro paralelo a su casa…

Al caer la noche, la taquilla se cerraba, los turnos de acomodadores cambiaban, e íbamos todos a casa, al ático de Hernán Cortés, con su belén de nieve de talco, sus espumillones colgados de los cuadros, sus sillones verdes, la terraza helada  y los olorosos guisos de la abuela. Todo eso viene a mi mente hoy, echando de menos a los que se fueron,  en estos días de recuerdos. Una infancia teatral,  mágica en una palabra. 

UNOS DÍAS SIN ESCALETRA

Como algunos amigos y amigas me preguntan dónde pueden comprar mi libro, les diré que podrán  encontrarlo próximamente en las librerías de Cáceres: Boxoyo, Todolibros, Psicompompo, El Buscón, Figueroa y Atalaya. También podéis poneros en contacto con Letras Cascabeleras o en el correo que figura en este blog. Pero, de momento, habrá que esperar. Porque las “Escaletras” han volado, como fantásticas que son, hasta las manos de niños y grandes. Así es que esperaremos a que salga la nueva hornada y desde aquí daremos aviso. Gracias a tod@s por esta buena noticia.Volveremos a recorrer la Escaletra en unos días, una vez más.
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Ni en mis mejores sueños…una Escaletra tan fantástica

Ni en mis mejores sueños podía imaginar un día tan emocionante como el que pasamos ayer en la presentación de mi libro: La Escaletra Fantástica. No tengo palabras para agradecer a tantos amigos, familiares, compañeros y compañeras, padres y madres de alumnos y alumnas, niños y niñas que inundaron literalmente la sala. Hubo momentos realmente emocionantes, sobre todo cuando mis pequeños alumnos y alumnas de cinco años comenzaron a recitar los poemas de la Escaletra. Gracias a todos por un día tan fantástico: a María Durán, de Letras Cascabeleras,  por su entrañable presentación, a mi querida amiga,  Ana Cordero por sus bellas palabras, a mi preciosa y magnífica ilustradora, Triana Sánchez, al fantástico equipo de  Letras Cascabeleras: Victor, Vicente. Gracias  a mis niños y niñas de Infantil del cole de Las Américas de Trujillo, que hicieron las delicias de todos, a sus padres por sus regalos y su calor. Gracias a mi compañera, Lourdes, magnífica profe de música, que nos acompañó a la guitarra. Gracias a  las  estupendas payasas de la FEA, Ana, Teresa y María, que se brindaron a amenizar el acto. Gracias a Fátima y a Celia, María y Toñi,  por su ayuda, a Pablo Sánchez por su precioso cartel sobre la Escaletra y la educación emocional. Gracias a mi marido, Tom, y a mis hijos, Triana y Rodrigo,  por su ayuda y apoyo. La Escaletra Fantástica está ahora en manos de muchos, muchos niños y niñas de diferentes lugares. Es el mejor regalo que podía hacerme la navidad.

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