La fuerza de la vida

Te envolvieron en un paño verde y te pusieron en mis brazos. Nos miramos… tus primeros segundos de vida exterior y seguíamos juntos. Desde entonces, estamos unidos por ese vínculo especial e inexplicable que tiene la maternidad.

Juntos…y  perdía la noción del tiempo mirando aquellos ojos de niño, cada vez que sonreías, embobada por tu presencia en mi vida. Tu mano junto a la mía en los paseos interminables de la infancia, en los juegos de la “Placi”, con tu traje de spiderman, en las clases de música, en los partidos de fútbol, con aquel frío de las mañanas en los pies.

Juntos… los fines de semana de lluvia, escogiendo películas de la biblioteca para ver y comentar. Escogiéndolas cuidadosamente para ti, igual que los libros, la música, los juegos. Como ahora tú escoges.

Juntos… una tarde que tuve fiebre y me dormí en el sofá. Al despertarme, tenía un termómetro puesto y tu sonrisa de cinco años encima de mis ojos. Es la imagen que mejor te define. Atento, cálido, feliz, con la fuerza de la vida en tus ojos.

Ansiamos tu presencia en cuanto faltas unos días… eres la risa, las bromas, el baile, los chistes, la chispa del humor en cada momento. Eres único, hijo, el hijo de la alegría. Te quiero. Te queremos. Feliz 17

Edith Bruck

Edith Bruck 

 

 

Transdiabetes, cáceres 2015

Hoy fue un día inolvidable.  Pasamos nuestro aro llegado de Cádiz, por la Ciudad Monumental y subimos al Santuario de la Virgen de la Montaña, cada uno como pudo (corriendo, andando, en bici, skate) Tuve la suerte, gracias a la invitación de mi amiga  y  casi hermana dulce, Montse, de leer  y compartir con todos los amigos y amigas dulces el cuento: Dulcelina y la fuente de la vida, que escribí hace dos años ,que se publicó en Letras Cascabeleras, y que tengo dedicado a todas las personas que escalan diariamente las montañas escarpadas de “las agujas”. Ha sido un día de convivencia inolvidable. Dejo aquí un  recuerdo del hoy, la imagen de mi hija y mía. Es la primera vez en seis años, que pongo nuestro rostro en el blog. Creo que lo hago por una buena causa, para dar voz, y luz a este problema con el que luchan diariamente muchos niños y niñas, y sus familias, siendo nuestros pequeños héroes y heroínas anónimos. Informémonos por favor, que no  hagan sufrir a estos niños y niñas por ignorancia. Dejo nuestra imagen porque mi hija ha sido una de esas niñas que ahora es una mujer luchadora. ¡Mucha fuerza para todos los que compartimos el círculo azul! No estamos sol@s.

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Mi ángel del Otoño

Fui a buscarte a una acampada. Eras muy pequeña, quizás siete, ocho años. Estabas al lado de unos árboles, con una niña y su padre. El hombre me dio las gracias emocionado y me dijo que tenía mucha suerte por tener una hija como tú. La otra niña, su hija, sonreía a vuestro lado.La niña había estado enferma durante todo el tiempo que duró la acampada.  Nada importante, pero lo suficientemente molesto como para impedir que realizara las actividades  que propusieron durante esos días. Tú te ofreciste a acompañarla, renunciando también a los juegos. Estuviste a su lado, leyendo y contándole cosas, jugando con ella, aunque no la conocías de nada . Supe lo que sentistes. No es algo que pase por la razón,  que ayude a equilibrar los pros y los contras de las decisiones, es algo más profundo que nace como un impulso ante el dolor o la necesidad de alguien a tu lado. Es un don, que tú posees desde siempre, desde que naciste en un mes de noviembre como éste.

Esa vez no fue la única. La historia se ha repetido a lo largo de los años. La gente me da las gracias, por ti, y no son mías, porque eres tú la dueña de tus actos. La permeabilidad a los sentimientos de los demás nació contigo. Quizás te acompañó en tu llegada el espíritu  que señaló el día de tu nacimiento, haciéndote más sensible y más fuerte. Aunque se que tener ese don, te hace más vulnerable en otros aspectos. Ha pasado el tiempo, pasan los años y sigo viendo tu trayectoria, cómo te prodigas en cuidados y mimos con tu abuela,  con sus compañeras ancianas, con tus amigos y amigas, con la gente. Cómo te deslizas por la vida con tu piel de ángel, con tu fiereza, a veces, descarnada, con tu genio, pero esencialmente: Tú. Dinámica y divertida, extravagante, buena y hermosa…tú.

Me siento inmensamente feliz de que llegaras a mí con los vientos del otoño, cálida, dorada, enigmática, transparente, bella, bellísima.

Te quiero, hija. Felicidades.

evam