El umbral

La irritación, el enfado, tienen un umbral parecido al del dolor. Mi lista de agravios pasados es tan larga y tan grande que, a estas alturas, mi umbral de la irritación es muy alto. Me invade la indiferencia ante muchas sandeces cotidianas y vulgares en las que, a veces, me veo envuelta. ¡Qué lujo enfadarse por eso ! Muchas cosas, quizás demasiadas… a mí me dejan impasible. Indiferente.

¿ Es este un paso a la madurez más profunda? ¿ Me he vuelto extremadamente gélida?Mi lista de prioridades y necesidades se acorta.  Da igual, pienses lo que pienses, te aseguro que no me voy a enfadar… Antes, valoraré si merece la pena, y… tengo  asuntos importantes en los qué pensar…

 

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