Feliz dieciocho, hijo

Se acabó la infancia, y  sí,  como leí hace poco, tú también has sido y eres  hijo de madre docente:  asistente a guardería desde los cuatro meses; beneficiario de una  pequeña excedencia  para poder recibir unos mínimos cuidados maternales.  Niño criado por manos amorosas, pero no siempre las mías, que tanto ansiaban tenerte;  artista solitario sin madre espectadora en las actuaciones de navidad,  de fin de curso. Eso sí, con la compañía de tu padre, siempre atento a tu vida, de tu hermana,  de tus abuelos, cuando les fue posbile. Niño de desayuno en aula matinal, de comedor escolar,  de microondas. Nunca pude ver si otros niños se te colaban en la fila, si alguno te miraba mal, si salías con algún rasguño… Cuando te recogía en el comedor ya estabas jugando sonriente y feliz. Niño independiente y responsable desde la más tierna infancia, por la pura inercia de ser  hijo de una maestra viajera.

maternidad_yihang-pan

“maternidad”.Yihang Pan

La infancia es un misterio. ¿Cómo has podido crecer tan feliz, tan equilibrado, tan especial y único en todos los aspectos?  Admirar a un hijo es un sentimiento especial. Cuando te miro, cuando te escucho … me quito el sombrero. No. Ser hijo de maestra y de familia tribal con varios corazones no te ha sentado nada mal. Lo importante lo has aprendido… Felicidades en tu dieciocho cumpleaños, hijo. Te queremos, te quiero.

 

2 pensamientos en “Feliz dieciocho, hijo

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