Yo, solo yo, y después yo, y más yo

La sensibilidad es un don, pero cuando no se logra superar el egocentrismo infantil es un suplicio… sobre todo para los demás. Madurar es abrirse al mundo y dejar de mirarse la barriga. Pensar un poco en los demás, y no tanto en uno mismo de forma obsesiva y dañina. Cuando damos un paso en la vida, es importante mirar y ver que no estás pisando a nadie, que no estás destrozando el lugar y las personas que están por donde pasas…sus sentimientos, sus ilusiones… mirar a tu alrededor, y darte cuenta de que no todo es lícito, no todo vale y no vale seguir por ahí, si por ahí haces daño …solo porque, tú, osea : YO YO YO YO YO YO YO quiero pasar por aquí… y sálvese quien pueda. ¡Ay… qué difícil es hacerse adulto! Mis niños y niñas del colegio, tienen más empatía que mucha gente…

yo

 

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