¿Tienen edad tus poemas?

Me hacen esta pregunta a menudo, y me parece muy interesante, así es que me gustaría explicar lo que suelo responder.  Tengo que decir que los niños y niñas tienen intereses que, por lo general, no se corresponden con lo que la mayoría de la sociedad piensa, influida como está por los medios de comunicación, los grandes intereses comerciales y la poca comprensión y la desinformación existente sobre lo que es en realidad el mundo infantil.

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Tras más de veinticinco años trabajando con niños y niñas, puedo decir, en cuanto a literatura infantil se refiere, que todo, o prácticamente todo, me lo han enseñado ellos en mi laboratorio literario de las aulas, donde he trabajado desde la Educación Infantil hasta la Secundaria, esta última durante menos años, pero con la que también he disfrutado muchísimo, a pesar de ser una etapa difícil.

Según mi experiencia, los niños y niñas pequeños ( lo siento, yo escribo así, desdoblando) están en contacto con todas las realidades que nos rodean, aunque su interpretación de lo que están viviendo no sepamos nunca cuál está siendo. Nuestra responsabilidad es, por lo tanto, enorme. Que no sepan interpretar lo que está ocurriendo, no significa que no lo estén pericibendo y no se hagan preguntas. Si les tiras un poquito de la lengua, si les haces sentirse seguros… te preguntarán TODO, TODO, TODO… y ahí es donde surgen mis poemas. Todos están testados “niñológicamente”, se trabajan previamente en el aula con los alumnos y alumnas, y han surgido en respuesta a sus intereses, preguntas y curiosidades generales. Eso no significa que todos tengan que tener los mismos intereses. Por eso hay muchos poemas en mis libros y muchos cuentos donde elegir.

Los niños de tres y cuatro años,  se quedan, en general, con la musicalidad. Eso es lo que les interesa. El poema como  historia con “música” y, de hecho, algunos, con cinco años, les ponen su propia música. Es fascinante… En cuanto al contenido, se quedan con imágenes: un patito que grita y a su familia no le gusta; una niña con dos mamás y se ríe mucho y juega con sus amigas; una niña que está triste porque tiene un bocadillo pequeño; un papá muy fuerte que cuenta cuentos…  Al crecer, es decir, a los pocos meses ( en estos años es así), el mismo niño ya quiere saber más… ” ¿Por qué grita el patito? ” . Y ahí empiezan en mi aula nuestras asamableas filosóficas, que no solo hago yo, sino que sé que hacen muchas de mis compañeras y compañeros, porque forma parte de la metodología de Infantil: “¿ Por qué creéis que puede gritar ese patito? “.  Y ahí, ellos y ellas te dan todas las respuestas: “No quiere comer, está triste,  está en el paro, sus papás no viven juntos…”.

Evidentemente, por poco que sepamos de niños, vemos que por muy maravilloso que sea un cuento, un poema, o un libro, nada sustituye para ellos a un ser humano contando una historia, o leyéndole ese poema o ese cuento. Donde acaba la página empiezas tú como adulto a darle respuestas. En mi caso, forma parte de mi profesión. En la de los padres, forma parte de nuestra responsabiidad como padres…

En cuanto a los poemas sobre temas más delicados, como la transexualidad u otros temas, quizás haya niños a los que no les interese nada un tema en concreto, pero hemos de ser conscientes de que muchos otros tienen hermanos, primas, amiguitos, amigas, vecinos, titos,  que  están pasando por este proceso,  ya sea de divorcio, cambio de sexo, homosexualidad, o que ,en algunos casos, estos temas les estén afectando directamente  a ellos mismos. Si se ven reflejados con respeto en un poema, significa que no son unos “monstruos” como algunos sectores han querido etiquetarlos durante siglos, y aún quieren seguir haciéndolo. Mis niños y niñas me han enseñado esto. Ellos son los que me han empujado a escribir sobre todos estos temas. Si no le interesa un poema, que se lo salten, o como adulto que se los lees, sáltatelo y pasa al que le guste, y responde a lo que te pregunte con respecto a lo que creas que puede entender, no más.

Una maestra a punto de jubilarse me dio un consejo que no olvido: ” No puedes darle a un niño que no mastica un cocido de garbanzos, pero puedes darle un puré con valor energético igual. ¡Ya comerá garbanzos cuando tenga dientes! “. Yo añadiría que  con los poemas es igual. No pienso, a la hora de escribir,  saltarme el valor “energético” de ningún tema que esté alrededor de los niños y niñas y del cual me hagan preguntas, pero trataré de hacerlo de forma que puedan comprenderlo, hasta donde cada uno  pueda hacerlo. Hoy ,un poema a un niño no le interesa, pero dentro de tres meses, cuando vea una noticia, cuando el primo vaya al hospital, cuando su tito se quede en paro… buscará el poema en el que se hablaba de eso. Esta es mi experiencia. Esta es mi respuesta: yo escribo lo que ellas y ellos me piden…

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