El pañuelo beirutí

En estos tiempos de prejuicios revueltos, recuerdo una anécdota que me ocurrió hace unos años en un albergue al que llegué, no por turismo, sino por una cuestión práctica en un viaje inesperado. Era la primera vez que dormía sola en un lugar así, tan lejano y lleno de gente de tantos países diferentes. Me sentía extraña y fuera de lugar. Compartí litera con una chica de piel tostada con la que intercambié algunas palabras, tan solo una breve conversación en su perfecto y mi mal inglés, sobre de dónde éramos y qué es lo que estábamos haciendo allí. Ella era de Beirut, y a mì me pareció que venía de un sitio emocionante que siempre me había causado mucha curiosidad. Tras la charla, la chica comenzó a arreglarse: se puso un vestido tipo túnica, se recogió el pelo con mucha gracia y se cubrió la cabeza con un pañuelo que le envolvía también el cuello. Lo hizo con tal destreza, que me dejó sin palabras, porque además, estaba muy guapa con él. Le añadió una belleza serena y enigmática, muy  alejada de las estridencias occidentales. Yo no podía dejar de observar cómo se arreglaba, sus movimientos pausados, su elegancia. Vino a buscarla un familiar y nos despedimos, pero antes, me regaló una estampa de la virgen. Me quedé estupefacta. Sonriendo, le pedí disculpas diciéndole que todo el tiempo había pensado que era musulmana. Ella se rió mucho y me dijo que tenía muchos amigos musulmanes, ¡muchos!,  pero que era cristiana. Si era por el pañuelo, pues… era algo que siempre se había usado en su casa. La estampa que me regaló con tanto afecto es de Notre Dame del Líbano. Me dijo que era muy milagrosa, y que le orase por mis problemas. Mi mente se abrió a la vida como un coco partido por el filo de los prejuicios rotos. ¡Cuántas cosas desconocemos de los demás! ¡Cuántas ideas, pensamientos y sentimientos presupondremos en nuestra ignorancia! La estampa la guardo con mucho cariño, está en mi habitación, en un panel junto a otros recuerdos. Creo en el ser humano, a pesar de todo…  y también en todo aquello que venga del corazón y de los buenos sentimientos. Sea de cual sea su procedencia.

pañuelo

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