El vino de la soledad. Irène Némirovsky

No, no todos los veranos son iguales. Aquel silencioso y eterno en Madrid… cuando en mi casa solo se escuchaba el ruido del pájaro encerrado en el semáforo…  Allí fue cuando tras releer El baile , me enganché a las novelas de Irène Némirovsky. A partir de El baile vino Suit Francesa; El ardor de la sangre; Jezabel;  David Golder; El maestro de Almas… Así hasta acabar con la estantería de la biblioteca que, casual y  afortunadamente, estaba enfrente de mi casa, por seguir la tradición.  Nunca mejor dicho, Irene fue el vino mi soledad. A partir de ese momento, surgió esa relación especial y emocionalmente intensa que mantengo con los autores y sus obras. Esta escritora me eclipsa. Para mí es, sencillamente, genial. Y me gustan sus temas, su crítica audaz, su elegancia, la delicadeza de sus descripciones que rozan la poesía.  Cuando descubrí  su muerte en Auschwitz lloré como si de una amiga se tratara. ¿ Cómo pudo morir así una persona tan brillante, tan culta, especial, una pluma tan maravillosa? Pero de aquel espanto no se escapaba nadie. Su obra más conocida es Suite Francesa, pero os invito a leer sus otras novelas y a conocer su vida, y su dolor… Magnífica, magistral. Una escritora  a la que intentó dolorosamente silenciar el horror nazi. Pero sus lectores no la olvidamos y le somos fieles… Yo la releo cada poco, bendigo su memoria y espero, como siempre, un mundo con más paz para todos.

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