Preparando mi bata de maestra

Aquí está preparada mi bata de maestra para mañana. La miro y la remiro, pensando si la plancho o paso del asunto. En cualquier caso, sintiéndome algo nerviosa, porque mañana es el gran día, el que recibiré a mis peques. Estoy algo nerviosa también por tantas novedades que se me acumulan, y en cuanto a la bata, lo sé, lo sé que no es una bata cualquiera. Despertó curiosidad, cuando la estrené. Pero es que yo andaba buscando una bata diferente, y la encontré en un viaje a Sarajevo. “Es la mía”, pensé.  Hay alguna compañera que se río de ella (o de mí) , pero sé que lo hizo con inocencia, sin malicia, con la condescendencia de quien me ha visto ponerme otras cosas poco usuales. Mis peques de la escuela la encontraron “bien”, sin más ( los peques carecen de nuestros prejuicios). Y mi alumno, maestro  de prácticas, bromeó como siempre, diciendo: “Jefa, ahora sí que eres una  profesora Montessori”, lo cual fue un halago. Excepto mi rechazo a la ropa hipersexualizada para las mujeres, y con la cual no me identifico para nada, cualquier cosa que se salga de la rutina me gusta. Mañana bata, primer día de escuela y una sonrisa.

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