Pandi va a la escuela

Pandi ya está en la escuela. Menuda noche pasamos el día anterior… y es que no había forma de que se durmiera. Estaba muy nervioso pensando en su primer día de cole. Se despertó un montón de veces. Entrábamos en el cuarto y allí estaba, sentado en la cama… esperando que lo preparáramos ya.

Por fin se hizo de día…. y muy excitado,  Pandi se subió al sillón trasero de nuestra furgoneta camino del colegio. Le expliqué que sin cinturón de seguridad no se puede viajar en coche, y aunque le molestaba un poco, accedió a ponérselo. ¡Qué ilusionado estaba! Nada más entrar, los niños se apoderaron de él y no han parado de jugar juntos. Para que no se sienta solo, y como estamos en los primeros días que duerme allí, han acudido a hacerle compañía todos sus amigos ositos. Ahí lo tenéis, posando para nosotros, feliz, rodeado de osas y  osos. Todos son rescatados de las limpiezas hogareñas, aunque entregados directamente al cole. Tienen  pieles de diversos colores, y  me consta que hablan lenguas distintas. ¡Qué divertido! Otras noches sin dormir, seguro. Lo mejor de todo: los niños le hacen partícipe de todas las actividades…  Pandi dibuja, lee cuentos, se sienta en la asamblea… increíble la magia de nuestra escuela…

Para gritar: diabetes

Solo un trozo de realidad que no trata de alarmar, pero sí de llamar la atención sobre la existencia de estas situaciones inadmisibles en ciertos entornos considerados supuestamente seguros. Todo es real:

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En el hospital: “Sí, sí, si entiendo que su hija tenga 4o de glucemia, pero es que la comida llega en 20 minutos y le da lo mismo esperar, ¿ no???”

En la farmacia ” ¿Tiras de cuerpos ce-tó-ni-cos…? Disculpe pero no sé qué es eso”.

En una consulta privada: “¿ Y dice usted que se llaman puertos de inyección…? Pues sinceramente yo , que soy médico, el único puerto que conozco es el de Santa María…”.

En el colegio: “Le hemos dicho que la niña no puede tener el zumo en la mochila porque las normas lo impiden. Usted lo deje arriba, en el frigorífico, y cuando su hija lo necesite que suba las escaleras y se lo tome y ya está… y el tema del teléfono tampoco está permitido”.

En el entorno de ocio: “Entendemos que te preocupes por tu hija, pero hasta el punto en el que lo haces… pues… no lo comprendemos”.

En el trabajo: “Si vienes tan cansada porque te levantas de noche es porque quieres, no hay que obsesionarse tanto”.

En la familia: ” Y digo yo, que si la niña se toma un trocito de chocolate o turrón sin azúcar entre horas..  qué mas dá… no se puede ser tan estricta con los hidratos esos…”.

En la oficina de tramitación de informes médicos: ” Y dice usted que tuvo que ir  con la niña a urgencias… ¿ Por qué no buscó otro hospital?,  usted sabía que ese no le correspondía…”.

En el centro de salud: ” ¡Ay, qué pena.. si fuera mi hija, yo no soportaría llevarla con ese aparato”.

THE END

 

Belleza terrenal

Mi abuela decía que en su tiempo no había mujeres ricas y feas. Le pregunté cómo era eso posible y ella me contestó que era costumbre ponerles una finca en cada rostro…

Pienso en mi abuela leyendo los precios de las matrículas universitarias, y ya ni hablar del de las universidades privadas. Imagino que debe pasar algo parecido a lo que ocurre con la belleza ¡Qué lista era mi  abuela y eso que no había estudiado! Y qué belleza la suya, tan natural y hermosa.

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Torch. Ellen Kooi

Fragilidad

La primera vez que vi llorar a mis padres fue tras la muerte de un ser querido. Hasta entonces, los adultos no lloraban en mis recuerdos. Las monjas no tenían tetas, las profesoras no tenían vida propia fuera del colegio o los padres no se amaban sexualmente. Los roles adultos estaban marcados fijamente en mi cabeza y no podía adivinar que detrás de esas estampas fijas, se escondían seres humanos tan frágiles y sensibles como la niña que yo era entonces.

Ayer, sentada en un banco con mi perra, volví a recordar todo ese impacto emocional que tuve tras este descubrimiento:  Un anciano, bastante elegante se sentó a mi lado y comenzó a jugar con mi  perra. Parecía alegre, haciéndole carantoñas y mimos, pero de repente, se abrazó a ella y comenzó a llorar. No supe qué hacer en ese instante de sorpresa, y esperé a que se calmara. Entonces le pregunté si es que había perdido recientemente a algún animal u otro ser querido.Me dijo que le disculpara, que no podía evitar las lágrimas, que sí, que había perdido a un perro, pero que esa no era la causa de su aflicción, sino algo muy duro que acababa de ocurrirle en esos momentos. Le pregunté si podía ofrecerle ayuda y dijo que no, que gracias, que solo acariciar mi perra, porque los animales tenían más corazón que los humanos. Y añadió: “Te quiero, te quiero, te adoro, qué mentira más grande, el amor se demuestra con hechos, no con palabras” , y de nuevo se supo a llorar  desconsoladamente. Le dejé estar hasta que se calmó, después me despedí de él tras presentarnos, desearle un buen día y una pronta recuperación de su dolor. Mi perra no dejaba de lamerlo y consolarlo con ternura. Supe, en mi corazón, que aquel anciano sufría un abandono amoroso. Que sus lágrimas eran de amor.

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anciano afligido. Van Gogh

La Escaletra visita Huertas de Ánimas

Esta vez la Escaletra Fantástica ha visitado Huertas de Ánimas, donde se encuentra ubicada mi escuela de Infantil. Allí estuvo muy bien acompañada por el escritor huerteño Emilio Curiel, la profesora Toñi Delgado, la terapeuta Ascension Cortés,  y la colaboración especial de ¡Los personajes de la Escaletra!!! La momia  doña Roña ( Paloma Jiménez) , el hada Heliodora ( María Pérez ), el lapicito ( Maria Isabel Vera ) y el fantástico unicornio de lunares (Noa Bermúdez ) . Por supuesto, contamos con la preciosa actuación de los alumnos y alumnas, que recitaron y leyeron poemas y cuentos del libro, la presencia de las autoridades de Trujillo, el Ampa, que se encargó de promover el acto, e incontables amigos y amigas. Muchísimas gracias a tod@s. Otra tarde fantástica e inolvidable para recordar.

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Schokolade

¿Me traerás chocolate, no? Le dije a mi marido antes de irse a Viena.

Cuando una cree haberlo probado todo, de repente, sientes de nuevo un sabor desconocido. ¡Es picante! Este nuevo placer oscuro de intensa fragancia me sabe a aventura. Mi chocolate es una pura metáfora de la vida…Gracias…

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Foto: mi movil, mmm…