Todo tiene su momento

Fui a la fimoteca a ver  Una vida sencilla (Tao jie). Hong Kong.2011.Una película entrañable. A día siguiente, en casa, puse un video: Tan lejos, tan cerca. Una película alemana. Me sorprendió escuchar como se recitaban los mismos  versos en las dos historias. Pensé que si lo escuchaba dos veces de forma tan insistente y casual, debía buscarlo. Y eso hice:

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:

Un tiempo  morir;
un tiempo para plantar,
y un tiempo para cosechar;
un tiempo para matar,
y un tiempo para sanar;
un tiempo para destruir,
y un tiempo  para reír;
un tiempo para estar de luto,
y un tiempo para saltar de gusto;
un tiempo para esparcir piedras,
y un tiempo para recogerlas;
un tiempo para abrazarse,
y un tiempo para despedirse;
un tiempo para intentar,
y un tiempo para desistir;
un tiempo para guardar,
y un tiempo para desechar;
un tiempo para rasgar,
y un tiempo para coser;
un tiempo para callar,
y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar,
y un tiempo para odiar;
un tiempo para la guerra,
y un tiempo para la paz. ( Eclesiastes)

Hannah Arendt

Dentro de la primera semana del ciclo de películas en versión original que hemos podido disfrutar en el único cine comercial de mi ciudad, tuve la oportunidad de ver un film sobre la historia  de  Hannah Arendt.

annah

Las películas en versión original tienen una contundencia que impacta mucho más que las dobladas, y en especial cuando se trata de temas tan importantes como el que se presentaba en esta película. Hanna Harendt era una famosa filósofa judía de orígen alemán que vivía exiliada en Estados Unidos. Era, pues, la persona adecuada para escribir un reportaje sobre el juicio que se estaba celebrando en Jerusalén al lider nazi Adolf Eichman en 1961.

Todos esperaban un reportaje que reflejara la imagen  de una bestia criminal, sin embargo, Hannah  no se dejó llevar fácilmente, y como es propio de una filósofa, pensó, reflexionó, y llegó a la conclusión de que el hombre al que se estaba juzgando no representaba el mal sino que era un hombre simple que había seguido órdenes sin utilizar profundamente la  razón, y sin poseer unas profundas convicciones contra las víctimas,  sino sólo una simple mente burócrata con fatales consecuencias.

Hanna recogió sus artículos en un libro que llamó Eichman en Jerusalén y le puso como subtítulo Sobre la banalidad del mal .

No era esto lo esperado por la comunidad judía internacional que se indignó gravemente con su insumisión al igual que muchos intelectuales, que se vieron divididos en sus opiniones sobre ella. Afirmar que el mal podía ser obra de gente corriente, o criticar a los líderes judíos que actuaron en el holocausto de forma indirecta era demasiado para la sociedad de los años sesenta, aunque al parecer, también sus opiniones siguen molestando en la actualidad.

Comparto absolutamente la opinión de Hanna Arendt. El mal puede surgir de cualquier persona simple y corriente.De cualquiera de nosotros.  Eso es lo más terrible y lo más provocador de su teoría. Pero creo que, irremediablemente, es lo que nos cuenta la historia del mundo.

Banalizando un poco, me quedo con unas frases de “persona”, que aparecen en la película. Cuando le pregunta su amigo del alma, indignado, que si ella no ama a su pueblo, Hannah contesta que no sabe amar a ningún pueblo, sólo a sus amigos. Me parece un momento precioso de profunda honestidad y sencillez humana.

Recomiendo, sin dudas, la película sobre ella y, por supuesto,   sus libros.

 

Las Maestras de la República

 

Si pienso en la primera vez que pisé una escuela como maestra, puedo imaginar la ilusión que desbordaba a aquellas maestras republicanas que invadieron los pueblos de España con el cometido de educar en libertad y desde el corazón a un pueblo sumido en el analfabetismo y la pobreza. Aquellas heroínas, tenían delante un duro panorama que afrontar, pero, probablemente y desde el ” alma” pensaban que todo era posible.

En la escuela de Magisterio, me di cuenta de que no, no eramos tontos ni atrasados. Habíamos tenido grandes educadores, grandes proyectos d educación en nuetro país… entonces…¿ Qué había pasado? ¿Por qué habíamos vivido una escuela tan triste, tan retrógrada? ¿ Por qué mi madre me daba una tila cada mañana para afrontar el miedo que me producía ir a aquel lugar siniestro?

¡ No fue para tanto! me dicen algunas personas… Sí, sí fue para tanto, y además, lo más terrible es que hemos encerrado aquel miedo en el corazón, regándolo para siempre. Es ese miedo  que enfrenta luego a los padres de hoy a los maestros y maestras que somos ahora. Como si ese miedo y ese dolor trataran de vengarse de nosotros, los que ahora estamos ejerciendo, pagando todos el precio de aquella escuela negra y oscura que nos dejó el franquismo. Una escuela con maestros y maestras, muchos de ellos con formación pedagógica y psicológica menos que mediocre, por no decir nefasta,  y que sustituyeron  a los educadores y educadoras que con todo su bagaje cultural y todas sus ilusiones fueron depurados, se exiliaron, o  se consumieron en alguna cárcel o alguna fosa a donde fueron a parar sus huesos tras ser fusilados.

Quizás se entienda todo mucho mejor, cuando se ven documentales como el de las maestras de la República. No, no éramos tontos. Las maestras y los maestros de la República, gente con formación pedagógica y didáctica que trataron de educar en libertad,  existieron. Y desaparecieron… Aunque su espíritu sigue vivo, para quien quiera recoger su testigo, aun en estos malos tiempos para la libertad y para la Escuela Pública.

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LA MALETA MEXICANA

Hay historias que son como cuentos de hadas, de duendes. Relatos inexplicables que nos hacen preguntarnos por el sentido oculto de la realidad. Por todos esos mensajes que nos manda la vida y que nos pasan desapercibidos hasta que se hacen demasiado evidentes.

Se proyecta 'La maleta mexicana' en la Biblioteca

Quizás estos tiempos de progresivo oscurantismo constituyan el momento adecuado para que se haga un poco más de la luz sobre un asunto tan doloroso como nuestra terrible guerra civil. Eso es lo que ha supuesto para mí ” La maleta mexicana”  un documental que hemos podido disfrutar dentro del Festival de cine documental Extremadoc, y que cuenta la historia de los 4.500 negativos que los fotógrafos Robert Capa, David Chim y Gerda Taro tomaron cuando fueron testigos directos de nuestra Guerra Civil. Estos negativos ” desaparecieron”  y han  permanecido  ocultos durante 70 años, siendo recuperados después en el interior de una maleta que viajó a México, probablemente en el barco en el que se trasladaron tantos y tantos exiliados que buscaban la salvación en aquel país.

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Es imposible condensar en unas palabras todas las emociones  que se vivieron  durante la proyección de este documental. Pero el silencio,  la angustia y las emociones contenidas resultaron evidentes. Se palpaban en la sala. Me resultó muy triste averiguar que poseo tanto  desconocimiento sobre esta parte de nuestra historia. Nunca estudié en la escuela nada de lo que pasó… Los estudios posteriores trataron el tema de puntillas.  Todos hemos hecho un poco de trabajo autodidacta en este sentido. Casi siempre  movidos por las emociones, por los testimonios familiares de todo tipo, por la pura necesidad de saber la verdad. Una palabra tan difusa en una guerra.

Me quedo con una reflexión que se hace en la película y a la que no he dejado de dar vueltas: Todos sabemos cuándo empezó esa guerra. También la fecha en la que acabó. Pero… ¿Cuánto dura una posguerra?

Extremadoc nos ofrece una nueva película este miércoles, 23 de octubre  en la biblioteca  Pública de Cáceres a las siete de la tarde. Creo que, como maestra, me  resulta casi obligatorio asistir…para seguir preguntándome , buscando verdades y buscando respuestas…