Familia Technicolor

Recuerdo a  un miembro de mi familia acompañando a otro, con problemas de salud,  a un acto político del signo contrario, solamente porque sin ayuda no podía acudir. Fue una gran lección de tolerancia en años en los que estas cosas no eran muy comunes. También recuerdo una misa en la que una de mis tías, claramente atea, acudía  con mucho respeto acompañando en su final a una amiga. De igual modo, me viene a la memoria  el funeral civil de uno de mis tíos, también ateo, donde un grupo de mujeres de la familia decidió rezar un rosario por su alma, sin que nadie se alarmara. Todo esto es lo que ha hecho de mí lo que soy, para lo bueno y para lo malo.  Mi familia fue siempre una familia en technicolor, políticamente hablando. Con subir o  bajar las escaleras podías pasar de una ideología a otra, cada una instalada en la propia experiencia y en los sentimientos que las avalaban. En esta pluralidad de ideas y emociones pasé mi infancia, y el resultado fue un extraño escepticismo que me llevó a una sola posible solución: intentar mantener el respeto por las diferentes ideas, sobre todo respetar las mías propias, que no siempre eran y son del agrado de los demás. El humor me encanta, aunque  me cuesta digerir el humor sobre religiones,  se trate de la que se trate. Pero aún más  me rechina  la gente tirando piedras a las clínicas donde se practican abortos y todas las manifestaciones, vengan de donde vengan,  en las que las que, de repente, la  gente se vuelve intransigente y agresiva tratando de imponer sus ideas, dede tirar piedras hasta asesinar. Todo entra en el mismo saco de violencia.  De mi familia aprendí que se puede convivir en respeto sin renunciar a tus ideas. Es por eso que todo lo que está sucediendo alrededor del ataque terrorista en París me resulta tan triste y horrible y me mantiene sumida en el dolor. Al duelo por las víctimas se une mi duelo por las respuestas de radicalismo en intransigencia ante los musulmanes, respuestas muy peligrosas en nuestra sociedad. Siempre acabo hablando de mi trabajo, pero es necesario: Soy maestra, he tenido alumnos de todo tipo de familias, con diferentes religiones e ideas, y tengo amigos y amigas con todo tipo de creencias. Puedo asegurar, desde mi experiencia,  que los sentimientos que nos unen, por muy moralista que suene, son los mismos. Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Desde Te, Chocolate, Café, de nuevo, un voto por la paz, aunque sea desde mi pequeño espacio.

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foto: imágenes y fotos de. com

Horrores

No soy  pro nada, ni  anti  nada, ni intelectual, ni política. Soy un ser humano corriente  y por eso puedo permitirme el lujo de exponer aquí mi condena absoluta a los crímenes de Gaza. No hay un solo día que no piense en los niños muertos y heridos. Mi vida profesional se desarrolla en torno a ellos. Como maestra, curo pequeñas heridas físicas y emocionales, a mis niños, en la medida en la que puedo. Oigo sus miedos ante cualquier pequeño dolor y calmo sus llantos y su terror cuando hay cohetes en las fiestas. Les canto y trato de calmar sus ansiedades porque, afortunadamente, siempre es verdad eso de que: ” no pasa nada”. Me pregunto qué se les puede decir y hacer a esos niños y niñas rodeados de sangre, muerte y destrucción. Me avergüenzan los políticos con sus declaraciones simples y cobardes que no condenan los crímenes. Estoy horrorizada. Si bien es cierto que no se puede cargar con todo el dolor del mundo, también es cierto que no se puede dormir, de vergüenza, ante esta hipocresía mundial. Se mire donde se mire, hay un lugar donde hay una terrible injusticia que afecta a nuestros niños y niñas. Al menos, puedo tener la libertad de tocar el teclado de este ordenador y , al menos, desahogarme.

PALESTINIAN-ISRAEL-CONFLICT-GAZA Photo by Finbarr O'Reilly/Reuter

PALESTINIAN-ISRAEL-CONFLICT-GAZA Photo by Finbarr O’Reilly/Reuter

 

UN BANQUETE CRUEL. POUR QUOI? OUKA LEELE

 

Por Quoi?  es una exposición que te hace temblar. Entré sola en la sala  y me encontré, de bruces, con una mesa de banquete inmensa  poblada de platos sucios, en cuyo centro se apelotonaban cráneos humanos.Todo estaba en penumbra y en el suelo, alrededor de la mesa, lo que parecían ser las tripas de aparatos electrónicos. Más tarde supe que eran una referencia al Coltán, un mineral con el que se fabrican nuestros ordenadores y teléfonos móviles, lo que llaman ” el coltán de la sangre” porque es a través de sangre y de crímenes como se explota, en un gran banquete. Suspendidas por encima de la mesa, rosas blancas.

Todo aquello con lo que me encontré estaba envuelto en  música. Una música como un murmullo que me  provocaba aún más desconcierto. No sabía nada, no había leído nada sobre lo que iba a ver. Me gusta dejarme sorprender. Aunque esta vez, la sorpresa me superó. Al fondo se proyectaban unas imágenes. El rostro dulce y la voz de la  que,  resultó ser  la periodista congoleña Caddy Adzuba, te atraían hacia la proyección. Entonces me senté en aquel banco en penumbra y miré la pantalla…

En esa proyección asistí a la narración de unos hechos tan terribles e infernales que resultan  imposibles de reproducir. Era violencia. Violencia suprema contra las mujeres, utilizadas como campo de batalla.

Esta vez no pude salir saboreando las mieles del arte. Aunque el arte estuviera a raudales y de la mano de Ouka Leele, y aunque la autora tratara de endulzar la respuesta natural al horror contemplado con  el perfume, o  las nanas que se escuchaban de fondo. La exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, resultó especialmente peculiar. Belleza y miedo mezclados.  Incredulidad, indignación. Eso fue para mí.  Pero aquí estoy, difundiendo con la minúscula mota de polvo de mi blog la voz de Caddy Adzuba, la periodista congoleña a la que Ouka Leele prometió hacer oír su voz y expandirla para que todos los que la escucháramos y contempláramos el dolor de su rostro, pudiéramos avergonzarnos sobre lo que pasa en su país, la República Democrática del C0ngo. Enhorabuena a Caddy Adzuba  por su coraje y  a Ouka Leele por la valentía  de poner un toque de belleza a la esperanza, aunque venga del horror.

Ouka_Leele_Un_banquete_cruel_Pour_quoi

Hannah Arendt

Dentro de la primera semana del ciclo de películas en versión original que hemos podido disfrutar en el único cine comercial de mi ciudad, tuve la oportunidad de ver un film sobre la historia  de  Hannah Arendt.

annah

Las películas en versión original tienen una contundencia que impacta mucho más que las dobladas, y en especial cuando se trata de temas tan importantes como el que se presentaba en esta película. Hanna Harendt era una famosa filósofa judía de orígen alemán que vivía exiliada en Estados Unidos. Era, pues, la persona adecuada para escribir un reportaje sobre el juicio que se estaba celebrando en Jerusalén al lider nazi Adolf Eichman en 1961.

Todos esperaban un reportaje que reflejara la imagen  de una bestia criminal, sin embargo, Hannah  no se dejó llevar fácilmente, y como es propio de una filósofa, pensó, reflexionó, y llegó a la conclusión de que el hombre al que se estaba juzgando no representaba el mal sino que era un hombre simple que había seguido órdenes sin utilizar profundamente la  razón, y sin poseer unas profundas convicciones contra las víctimas,  sino sólo una simple mente burócrata con fatales consecuencias.

Hanna recogió sus artículos en un libro que llamó Eichman en Jerusalén y le puso como subtítulo Sobre la banalidad del mal .

No era esto lo esperado por la comunidad judía internacional que se indignó gravemente con su insumisión al igual que muchos intelectuales, que se vieron divididos en sus opiniones sobre ella. Afirmar que el mal podía ser obra de gente corriente, o criticar a los líderes judíos que actuaron en el holocausto de forma indirecta era demasiado para la sociedad de los años sesenta, aunque al parecer, también sus opiniones siguen molestando en la actualidad.

Comparto absolutamente la opinión de Hanna Arendt. El mal puede surgir de cualquier persona simple y corriente.De cualquiera de nosotros.  Eso es lo más terrible y lo más provocador de su teoría. Pero creo que, irremediablemente, es lo que nos cuenta la historia del mundo.

Banalizando un poco, me quedo con unas frases de “persona”, que aparecen en la película. Cuando le pregunta su amigo del alma, indignado, que si ella no ama a su pueblo, Hannah contesta que no sabe amar a ningún pueblo, sólo a sus amigos. Me parece un momento precioso de profunda honestidad y sencillez humana.

Recomiendo, sin dudas, la película sobre ella y, por supuesto,   sus libros.

 

Realidades

Anoche tuve un mal sueño:

Estaba con toda mi familia. Y alguien decía que venían a matarnos. No era una sospecha. Era una certeza. Me eché a temblar y sólo pensaba en “cómo” , porque no quería sufrir, ni que sufrieran a mi alrededor.

Todo era muy real, pero ya no recuerdo más.

Esta mañana, comentamos  qué podría haberme provocado esta pesadilla. Quizás algún libro de los que me estoy leyendo. Quizás, con muchas más probabilidades, la  las noticias  sobre Egipto. ¿Cómo dormir sin pesadillas…?

El ser humano…

No quiero dejarme llevar por la creencia de que otras épocas fueron mejores que esta. No, no es verdad. El camino de la humanidad está plagado de ciénagas, terrenos pantanosos, amaneceres, espinas, belleza, dolor,  luz y oscuridad. A veces, las noticias de nuestros hermanos, de otros países en conflicto, me llenan de estupor. No se minimizan por ello mis problemas ni mis alegrías, pero sí se contaminan de pesadumbre…de falta de confianza en el ser humano, que no logra aprender a convivir en paz. Que sigue aprisionado en ese espejismo que conforman las ansias de poder. Y lo que más me asusta,  con esa manipulación de las necesidades espirituales  del pueblo,  que  las religiones hacen constantemente con las personas, sirviendo a intereses políticos que nada entienden del alma humana.