Un hombre libre

Érase una vez un hombre que vivía en un pequeño país, con su bandera y todo. El hombre se sentía feliz, pero había algo que le recomía por dentro. Quería que su pueblo natal, una pequeña aldea situada en un valle, fuera única en el mundo, y organizó un movimiento para lograr su independencia. Con mucho entusiasmo lo consiguió, y pusieron una nueva bandera: La bandera de “Villavacas”. El hombre se sentía feliz, pero algo le siguió recomiendo por dentro… Y pensó que sería buena idea que su barrio fuera un barrio independiente. Así es que organizó un movimiento reivindicativo y su barrio consiguió independizarse del pueblo. Para entrar y salir, había guardias uniformados con el lema de “BarrioLibre.” Aunque los habitantes se sentían un poco aislados, parecían felices, pero nuestro hombre no, él pensó que quizás podría pedir la independencia de su bloque de pisos. Y eso hizo, como tenia mucha experiencia, lo consiguió. El bloque de pisos “Edificio del Lagarto” tuvo su propia bandera, normas y leyes. Pero nuestro hombre siguió infeliz. Quería que su casa fuera independiente de las demás. Pero ahora no podía reunirse con nadie para reivindicarlo, así es que tapió las paredes y puso una bandera en el centro de la mesa del salón, donde podía leerse: ” Yo”, y desde entonces, vive sereno. Su hermana, que vive en otro pueblo, le visita de vez en cuando y le mete la comida por la ventana. Pero ahora, él se siente feliz. Habla con el espejo, una lengua propia, y distribuye sus acciones con sus propias leyes y normas. Nadie le contradice. Es, al fin, un hombre libre…

El hijo del hombre. René Magritte (1964)

El hijo del hombre. René Magritte (1964)