Te invito a pasar por “LA ESCALETRA FANTÁSTICA”

10599569_981329215216697_2940972628792051437_nSoy maestra, y aprendo de los  niños y niñas que me ven y a los que veo, que me escuchan y a los que escucho. Aprendemos juntos, porque nos sentimos juntos. Aunque el día haya sido malo, aunque las cosas no vayan todo lo bien que quisiéramos, siempre hay un lugar entre el corazón y la mente, llamado fantasía, en el que puedes descubrir a un dragón mágico, una letra que pasea por una calle, un lápiz que duerme en un cajón, o una niña a la que le crece un arbolito en la cabeza. El mundo cambia de dimensiones y de leyes… podemos empezar a inventar. El manto invisible que cubre las cosas toma color, y nos adentramos en universos que están lejos pero muy dentro de nosotros. Comenzamos a subir y a bajar por una escalera fantástica llena de letras e historias, llena de emociones… nos adentramos en “La Escaletra Fantástica”.

La Escaletra Fantástica es un libro para todos, para niños y para mayores con ganas de sacar el corazón de niño, oculto por los rituales de la vida adulta. Es una zona de descanso, de placidez. Es ahí donde yo me situé para escribirlo; mirando hacia dentro y buscando qué es lo que realmente quería contar: quiero contar la magia de los niños con las palabras. Los juegos malabares que construyen las letras en su imaginación cuando empezamos la aventura de leer. Y recalcar con cada letra y cada cuento que le acompaña, un poco de las emociones que descubrimos juntos cada día, dados de la mano, subiendo y bajando, por los días y los años…

La Escaletra Fantástica se presenta el día 13 de diciembre de 2014 , a las cinco y media de la tarde en la Biblioteca Pública de Cáceres. Lo pasaremos bien. ¡Os espero!!!

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Vuelve Dulcelina

Aún dormida por los efectos de la feria…abro los ojos lentamente, saboreando una nueva remesa, recién salida del horno, de mis poemillas infantiles y el cuento de Dulcelina. Ahora sí podré seguir antendiendo las demandas que con tanto cariño me están haciendo mis jovencísimos lectores,  amigos, amigas, familia, y nuevos lectores surgidos. Muchísimas gracias a tod@s por esta acogida. ¡Dulcelina, acabará siendo famosa! Por cierto, también están en Todolibros, Boxoyo y CabezaPájaro.

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Las niñas de “atrás”

 

Este poema es un regalo para mi amiga Ascensión con motivo de la publicación de su primer libro: ” Burro”, y está dedicado a toda las niñas y niños que, como nosotras, compartieron aquellos años en los que nos mandaban sin ningún problema a las sillas de “atrás” del aula, al menor error. Cuando el puesto y el orden en el aula significaban tanto   puesto que así nos lo habían enseñado, como  algo que marcaba tu rol  delante del profesor y de los compañeros y compañeras y forjaba tu autoestima, preparándote para el futuro…

Pintan con el boli

hojitas y flores.

Miran las nucas,

escriben canciones.

 

Y allá a lo lejos

en las primeras sillas

de las primeras mesas

donde se sientan las niñas

aplicadas y buenas

La voz de la maestra…

 

Las niñas pasan de sitio

se van aún más atrás. 

Les han puesto un cero,

les falta el compás.

 

Y allá a lo lejos

en las primeras sillas

de las primeras mesas

las niñas aplicadas y buenas

vuelven la cabeza

con condescendencia.  

La ventana ofrece

hojas que mirar.

caen de los árboles

vuelan, adelante, y atrás.

De repente, una pregunta.

¿Cuál es la respuesta?

Es que nunca atienden

dice la maestra.

 

Al fin suena el timbre

risa en los pasillos.

La vida que comienza

en la puerta.

Leotardos de lana,

botas de charol,

charcos en el parque

que ahora se llena de sol.

 

Las niñas no duermen bien

y en la mañana,

desayunan despacio

tragan lágrimas secas

con cola cao.

 

La coleta al viento

con agua de colonia.

El lazo, la cartera.

Una ceremonia…

Para acudir a una fiesta

a la que no están invitadas.

 

Las madres se irritan,

las niñas son lentas.

¡Ay como protestan!

Mira que no quieren

Ir a la escuela.

 

Las niñas crecieron

y buscaron nueva fiestas

a las que ser invitadas

con otras sillas

con otras mesas

 y

recorrieron caminos

buscando sobre todo

aquello

que no llegaba

a las últimas mesas

la guía

de la voz amorosa

de una maestra. 

Recuerdo infantil

He buscado un poema para recordar en el 75 aniversario de la muerte de Antonio Machado. Son muchos los poemas bellos para recordarle, pero este recuerdo infantil  me llega especialmente cerca de mis recuerdos. 

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
«mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón».

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.

MAHMUD DARWISH

LECCIONES DEL KAMASUTRA

Con la copa engastada de lapislázuli

la espero,

junto al estanque, el agua de colonia y la tarde

la espero,

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con la paciencia del caballo preparado para los senderos de la montaña

la espero,

con la elegancia del príncipe refinado y bello

la espero,

con siete almohadas rellenas de nubes ligeras

la espero,

con el fuego del penetrante incienso femenino

la espero,

con el perfume masculino del sándalo en el lomo de los caballos

la espero.

No te impacientes. Si llega tarde

espérala

y si llega antes de tiempo

espérala,

y no asustes al pájaro posado en sus trenzas.

Espérala,

para que se sienta tranquila, como el jardín en plena floración.

Espérala

para que respire este aire extraño en su corazón.

Espérala

para que se suba la falda y aparezcan sus piernas nube a nube.

Espérala

y llévala a una ventana para que vea una luna bañada en leche.

Espérala

y ofrécele el agua antes que el vino, no

mires el par de perdices dormidas en su pecho.

Espérala

y roza suavemente su mano cuando

poses la copa en el mármol,

como si le quitaras el peso del rocío.

Espérala

y habla con ella como la flauta

con la temerosa cuerda del violín,

como si fuérais dos testigos de lo que os reserva el mañana.

Espérala

y pule su noche anillo a anillo.

Espérala

hasta que la noche te diga:

no quedáis más que vosotros dos en el mundo.

Entonces llévala con dulzura a tu muerte deseada

y espérala…

( Mahmud Darwish )