Un regalo-cuento de boda

Mi amiga Fátima me manda este maravilloso regalo. Es un texto del que desconocemos al autor, pero que en todo caso, nos dedica a Tom y a mí. Su regalo me ha llegado al corazón, merece la pena detenerse y leerlo. Gracias, amiga:

Hace muchísimos años se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. El aburrimiento bostezaba por tercera vez y la locura, como siempre tan loca, propuso: “Vamos a jugar al escondite”. La intriga levantó el ceño extrañada y la curiosidad sin poder contenerse preguntó: “¿Al escondite? ¿Y eso cómo es?” “Es un juego- explicó la locura- en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón, mientras vosotros os escondéis y, cuando ya haya terminado de contar, el primero que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

El entusiasmo bailó secundado por la euforia. La alegría dio tantos saltos que terminó de convencer a la duda, e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la verdad y prefirió no esconderse. ¿Para qué? Si al final siempre la hallaban y la SOBERBIA pensó que era un juego muy tonto, en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella.

La cobardía prefirió no arriesgarse. Uno, dos y tres, empezó a contar la locura. La primera en esconderse fue la pereza que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La fe subió al cielo.La envidia se escondió tras la sombra del TRIUNFO, quien, por su propio esfuerzo, había logrado subir a la copa del árbol más alto. La generosidad no lograba esconderse pues cada sitio que encontraba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: un lago cristalino para la belleza; la fisura de un árbol para la timidez; el vuelo de una mariposa el mejor lugar para la voluptuosidad; una ráfaga de viento, magnífico para la libertad.Y así terminó por ocultarse en un rayito de sol.

EL EGOISMO , en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero sólo para él. La mentira se sumergió en el fondo de los océanos. Mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris,

La pasión y el deseo en el cuarto de los volcanes. El olvido, se me olvidó donde se escondió. Pero eso no es lo importante. Cuando la locura estaba contando 999.999, EL AMOR aún no había encontrado el lugar idóneo para esconderse. Todo estaba ocupado.Por fin, divisó un rosal y enternecido decidió meterse entre sus flores. “Un millón”- contó la locura y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue la pereza a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a la fe discutiendo con Dios sobre zoología y a la pasión y el deseo las sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia.Claro, pudo deducir donde estaba el triunfo. El egoísmo no tuvo ni que buscarlo, el solito salió de su escondite. Resultó ser un nido de avispas.

De tanto caminar, sintió sed y al acercarse al lago descubrió la belleza. Con la duda resultó todavía más fácil. La encontró sentada cerca sin decidir aún de que lado esconderse. Así fue encontando a todos.

El talento entre la hierba fresca; la angustia en una oscura cueva; la mentira detrás del arco iris. Mentira. Estaba en el fondo de los océanos. Y hasta encontró al olvido que ya se le había olvidado que estaba jugando al escondite.

Únicamente el amor no aparecía por ningún sitio. La locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en las cimas de las montañas.Cuando estaba por darse por vencido divisó un rosal, tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas. De pronto, un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido los ojos del amor. La locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón e incluso prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra: EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.

Jorge o el arte de amar la vida

 Mi amiga Laura me envió este texto en recuerdo a mi padre. Lo comparto aquí  al cumplirse, hoy, el primer mes de su marcha. No quiero pensar en él  con tristeza, porque si es verdad que los útlimos momentos fueron muy tristes, no son nada en comparación con toda una vida de sonrisas y buen humor que siempre nos hizo compartir. Quiero recordarle así,  y mucho más  en esta noche en la que los amigos y amigas me ofrecieron tanto cariño y alegría. Así es que ahí va, de Laura, para él, con una sonrisa:  

Qué pletorismo de positividad.

Qué derroche de virtud

 Jorge despertaba e iluminaba  a la misma noche con su  sonrisa (una de los muchos millones que el guardaba en su alma immensurable…), y, desde siempre, fue absolutamente incapaz de odiar (era un problema serio que él tenía…pero era lo único serio que  tenía…).

Jorge le abría los ojos al día,  (incapaz, como dije , de ver maldad) empezaba a decorarlo todo con halagos. Adoraba los primeros rayos de sol, y miraba con infinita complacencia su nido familiar, creado con tanto amor al cabo de los años, todo besado por hijos, nietos, y amigos, todo impregnado de maravillosos recuerdos, bondad y calidez…Jorge miraba todo alrededor y se sentía Dios: amaba la vida por que él había sabido crearse una gran vida: una vida llena de todos los mas bellos sentimientos, que cuidaba como a un jardín….

En su primer suspiro matutino de complacencia divina y total felicidad, miraba a su lado, y la más feliz de sus sonrisas se le dibujaba en el alma cuando reconocía a  su Carmen: ahí ya le cedía la Gloria a su otra mitad, a la carne de su carne: 50 años de acariciarse no les había desgastado la piel, ni 50 años de amarse les había desgastado el Corazón….si acaso, se les hizo más grande..tan grande que Jorge no pudo acarrear  un Corazón tan lleno de gozo..y su pobre cuerpo cedió…

 Jorge se despertaba también pensando en sus niñas, que le hicieron tan feliz, y en sus nietes, que le dieron tantos Buenos ratos…y , con su mente, lo besaba todo, con una avaricia infinita de amar tanto  lo que la vida le había dado….

 Y todo en su vida tenía una razón para ser feliz, y todo una razón para hacer bromas, y todo una razón para disfrutar (a veces me preguntaba yo si vivíamos en el mismo mundo..era el suyo TAN feliz!) ..y me parece mentira que , con un sólo Corazón, pudiera ese hombre amar tanto…y así fue la vida de Jorge, todo un gran ejercicio de besar todo loque tocaba, todo lo que pensaba, todo lo que amaba..que era todo… 

Pasaste la vida besando todo a tu paso , pero a la muerte…no, a esa nunca quisiste besarla…porque tu sabías que a todo el que te tocaba, quedaba prendado de ti…

 “Yo ya he vivido una vida muy feliz” dijo en el hospital…vosotros vidid y sed felices, que yo ya tuve lo mio…vivid y sed felices”..dijo,  mientras besaba esas palabras…

 LAURA CARRALERO.

Sugerencias de lectores: Poema del Maestro Neruda.

Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Poema número 20.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada

Y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos

su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

Y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

María me envía este sugerente poema para compartir…

Recorriéndote (Giocconda Belli)

Quiero morder tu carne,
salada y fuerte,
empezar por tus brazos hermosos
como ramas de ceibo,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños
ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura,
ese pecho que suena a tambores y vida continuada.
Quedarme allí un rato largo
enredando mis manos
en ese bosquecito de arbustos que te crece
suave y negro bajo mi piel desnuda
seguir después hacia tu ombligo
hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,
irte besando, mordiendo,
hasta llegar allí
a ese lugarcito
-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia
que se adelanta a recibirme
y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.
Bajar luego a tus piernas
firmes como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asienta
con las que vienes a mí
con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías
blandas y femeninas.
Besar tus pies, amor,
que tanto tienen aun que recorrer sin mí
y volver a escalarte
hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento
hasta que entres en mí
con la fuerza de la marea
y me invadas con tu ir y venir
de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas.