Tralaralarita Retromicasita

Ando de limpieza como todos los veranos. No me desagrada. Paso tanto tiempo fuera de casa, que me encanta estar dentro, al menos, una temporada aunque sea adecentando el ambiente. Admiro mi casa “retro”, una decisión condicionada. Resulta que cuando todo el mundo andaba de explosión económica, yo ya estaba en crisis por los avatares de la vida. Tuve que quedarme con todo lo “retro” de mi casa y esperar a tiempos mejores. Visto lo visto, me sorprende de nuevo esta moda por lo antiguo, sin tiempo para haber renovado nada. Así es que me encuentro con mis innumerables cosas recuperadas del pasado entre familia y amigos, entre muebles que nunca tuve tiempo, ni dinero, ni energía para renovar. Los limpio con esmero y barro mi casita, como la ratita presumida. Y pienso en lo feliz que he sido en los últimos años . Creo que las modas, como tantas cosas que nos meten por las narices,  no dan la felicidad aunque confundan a mucha gente y que en tiempos de crisis, algunos ya estábamos más que acostumbrados…y nada nos sorprende.

El obsesionado

Recuerdo a un amigo que estaba lleno de prejuicios, tantos, tan variopintos, y tan repetidos en cualquier ocasión, que a veces, me llegan a la memoria cuando menos me lo espero, y me sorprendo a mí misma comprobando los dichos de aquel infeliz obsesionado con casi todo. Algunas de sus ideas:

Si una persona es limpia  o no, se puede ver claramente en cómo tiene el bote del detergente para los platos. El bote hablará por ella. La cantidad de lejía que usa, también será  inversamente proporcional a lo limpia que sea.

El corte de pelo denota clase. Por el corte sabes a qué clase social pertenece alguien. El pelo delata más que cualquier otra cosa.

Cada uno es por dentro como se rie por fuera.

Las rubias con mechas son casi todas del PP.  

Las personas verdaderamente elegantes nunca fuman.

etc etc.

Mi último despiste, con una sonrisa, para empezar el año

Como está terminando el año, no quisiera empezar el siguiente con el tono melancólico que me acompaña estos días, así es que compartiré aquí la última anécdota que me ha ocurrido y que ha despertado las risas a mi alrededor. Sinceramente, no es para menos…

Hace dos días me levanté más bien tarde y con muchas cosas que hacer, así es que me metí deprisa en la ducha para no perder ni un sólo minuto más de la mañana. Como estaba tan apresurada no encontré nada para sujetarme el pelo, así es que abrí el cajón de mi armario y saqué unas tangas de color negro, y con ellas me hice una coleta. Así me metí en la ducha, para no mojarme el pelo, y así salí después de ella, para desayunar, vestirme y… como tenía una coleta tan bien plantada ni me acordé, tan sólo me di un poco de rimmel, un brillo en los labios y salí a la calle. Hice compras, tomé un café, me fui a por la  imagen gigante de la virgen de Guadalupe que le gusta a mi tía para ponérsela en la habitación de la residencia, cogí un taxi y me planté en el centro de mayores. Pasé allí como una hora y media charlando con mi tía y sus nuevas compañeras, porque la palabra humaniza, y lo vuelve todo más cotidiano, más hogareño, así es que comentamos el programa de la tele, la navidad y mil cosas más. Cuando miré el reloj, era de nuevo hora de salir corriendo hacia casa y sólo al montar en el autobús, noté que mi coleta tenía un movimiento extraño… tiré de mi coletero y aparecieron mis tangas negras en la mano. Sentí todas las miradas sobre mí, pero no eran ciertas, cada uno iba a lo suyo y creo que nadie se había dado cuenta. Las metí en el bolso y noté todo el calor embarazoso del pudor sobre mi rostro y mis orejas. ¡ Dios, toda la mañana con eso en el pelo! A mis amigos no les extrañará. Soy despistada, pero hay días en los que la cosa me sobrepasa. Espero empezar el año con buen pie y con cada prenda en su lugar, y por qué no, con una sonrisa, que seguro que os la he sacado porque, aunque cada vez que me acuerdo me entran ganas de meterme debajo de la tierra, entiendo que los demás se rían, y es que… no es para menos… ¡Feliz Año a todos buena gente!

Trasporting Cat:Mafalda

Mafi en la ventana

Cuando de pequeñas hacíamos una trastada en casa y mi madre preguntaba qué había pasado, se hacía el silencio. “¿Quién ha sido?” decía, pero nadie respondía y entonces ella contestaba: ” Habrá sido el gato”  y también podía añadir :” os habrá comido la lengua el gato.” Ahora ,en mi casa, una de las frases se hace realidad día a día, porque esta de la foto  es mi gata Mafalda, y aunque hace mucho tiempo que no escribo sobre ella, hoy lo hago para contar una manía suya que  me desespera, que no hay forma de controlar y  que nos hace gracia aunque  también  desconcierta, así es que la cuento:

Mi gata ama los tapones de cualquier  objeto y también los coleteros y otros artículos pequeños, imagino que como cualquier gato. Si le quitas el tapón a algo, Mafalda lo cogerá y lo hará rodar hasta que desaparezca por cualquier parte de la casa. De igual forma, si te sueltas el pelo y dejas el coletero en una repisa, ella lo cogerá y lo transportará  a otra parte. Ayer se llevó la tapa de un lápiz de memoria, y me puso los nervios de punta. Fue en cuestión de segundos. Y tuvimos que buscarlo. De igual forma, se deleita con los pendientes, los  tapones de los bolígrafos y con los lápices. Así es que cuando algo falta en casa, o algo no está en su lugar, y todos nos miramos buscando culpables,  ya tenemos una excusa, que además, la mayoría de las veces es cierta: ” Habrá sido el gato”.

Reciclaje

Desde que me decidí a reciclarlo todo  me convertí en la mujer anuncio. Transporto cajas de leche correctamente dobladas, junto a cajas de cereales, cajitas pequeñas de medicamentos, etc. Todo hecho un paquete, lo mejor que puedo, pero no evito de esta forma, atravesar una calle principal, para llegar hasta el contendor de papel y cartón que me queda un poco lejos. Por el camino voy pensando acerca de qué le importa a la gente si yo consumo leche tal o pascual, o cereales tal. Intento meter todo en bolsas, pero no me cabe y así me pasa con botellas, y plásticos. No me importa reciclar, pero ya que saco un espacio de mi cocina, al menos debería haber puntos más cercanos a toda la gente. Estoy harta de pasearme con el reciclado encima.

Ayer, con esto de la tormenta, no me acordé, así es que cargué antes de irme al trabajo con una gran caja de cartón llena de papeles. El punto de reciclaje estaba tapado por las ramas ,  y no tenía más tiempo, me estaban esperando en el coche. Así es que me subí con mi caja de leche tal o pascual y  todos los alimentos de caja de cartón que se consumen en mi casa, es decir, un relato mudo de nuestros hábitos alimenticios. Y allí que viajé hasta mi escuela con la caja dentro hasta que pude tirarla.  No sé… me jode hacerlo, y mi cocina tampoco está preparada para tanta separación. No tengo tanto espacio. Sé que hay que hacerlo, pero al menos, podrían facilitarnos las cosas. Estoy harta de hacer publicidad alimenticia con mis reciclajes al hombro.

¡¡¡¡¡Bueno, feliz finde buena gente, y reciclémonos durante el finde…mmmm…. Sábadoooo….bieeeeen !!!!