Meridiano

Pronto cumpliré 48 años. Me encuentro cerca del meridiano, y eso con mucha suerte. Tengo una sensación de vértigo, y me acuerdo mucho de las palabras que escuchaba en la infancia: “Volvería para atrás pero con lo sabido, sabido.” ¡Lo que me costó averiguar el significado de esas palabras! Aún no tengo muy claro si yo haría lo mismo. No. Nunca volvería hacia atrás. Miro el camino sembrado de errores y hasta de ellos me han salido frutos sabrosos.

Me siento yo misma  como una fruta madura, más tierna y dulce, más comprensiva y menos rígida. Miro hacia atrás y me doy miedo: exigente conmigo misma hasta la extenuación, e igual de exigente con los demás. No. Nunca volvería hacia atrás. Adoro mis nuevas imperfecciones, mis descuidos con la casa, mi tolerancia conmigo misma que me lleva a la comprensión de los demás. Mi cuerpo más cálido y sabio, más mullido y redondo como una luna luminosa. Me siento mejor madre, más imperfecta pero más amorosa. Mejor compañera, mejor amante.

Sí, el espejo me devuelve una imagen diferente a la de la foto del aparador. Dieciocho años en eterna sonrisa y belleza. Pienso en mí entonces…No, nunca volvería hacia atrás. Nunca.

154910_es-dificil-no-mirar-hacia-atras